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Historias que pelean por quedarse

Todos tenemos una historia sobre cómo empezamos a practicar artes marciales. En mi caso, fue a partir de una crisis personal que llegó de forma abrupta: cuando a mi vieja le diagnosticaron cáncer de páncreas. Life can change in a minute, dice el adagio. Ese fue un punto de quiebre —de esos que uno no busca y que sacuden todo lo que damos por sentado. Detrás de la angustia apareció una necesidad de exploración, de encontrar nuevos cimientos.


Desde muy joven siempre me habían intrigado las películas orientales de artes marciales: esa mezcla de misticismo, disciplina y poesía en movimiento. Así que, sin saber si esto era para mí o no, empecé a averiguar. No fue una búsqueda muy elaborada: básicamente se trataba de elegir entre artes marciales japonesas o chinas. Como muchos que crecimos en los noventa, el peso cultural de Japón era fuerte —anime, videojuegos, películas— así que lo más lógico parecía ir a Kumazawa. Pero había un lugar más cerca, sobre Blanco Encalada al 2100, al lado de un súper chino y una escuela de danza. Tenía una puerta de chapa con el símbolo del yin y el yang pintado: el Taijitu (太极).


Un día, volviendo del trabajo, me animé a tocar el timbre. Detrás de esa puerta había una escalera larga como un pensamiento inconcluso, y arriba me esperaba Sifu Aníbal Tanus. Me dio un folleto con los horarios, me explicó qué ropa se usaba y me invitó a una clase de muestra. Nada épico, bastante anticlimático. Pero así empiezan a veces los caminos que después marcan la vida.


Era 2016, estaba por cumplir 38 años y empezaba a caminar un sendero que no sabía que necesitaba: el de las artes marciales. Con el tiempo aprendí a decir que practico Kung Fu, porque cada vez que digo “Choy Li Fat”, la gente me mira como me mira mi perro cuando le hablo del escepticismo epistemológico del criticismo kantiano.


Y esta reseña es sobre un libro que escribió una de las personas que me inició en ese camino. La otra, claro, es mi vieja.


Lo que pasa es que del libro puedo decir poco que no hayan dicho mejor en sus prólogos Sigung Horacio Di Renzo o Saseong Mario Troiano.



Antiguos Maestros de Kung Fu no fue un libro lleno de sorpresas —varios de los relatos nos los fue contando Sifu en clase, en cuotas, como se cuentan las buenas historias— pero sí cargado de un valor que no imaginaba hasta tenerlo en las manos.


Para entender por qué digo esto, hay que entender qué son estas historias, que lugar ocupan en la historiografía, y que valor tienen para el practicante.


Aunque hoy estén escritas, la fuente de casi todas ellas es la vía oral. Fuente cuestionada por la historiografía desde el siglo XIX —pienso en Hayden White o en Ricoeur—, sin embargo, otros remarcan que las historias narradas no solo cuentan el pasado: le dan sentido. Lo organizan. Las historias tensionan todo el tiempo entre lo factual y lo simbólico, entre lo verificable y lo construido.


Y en las artes marciales, las historias no buscan cerrar un hecho con evidencia irrefutable. Tienen otro rol. Son una forma de transmitir identidad. De construir linajes. De inspirar respeto. De enseñarnos valores: la disciplina, la humildad, la constancia.


Los grandes maestros son narrados como figuras épicas, cómo Ku Yu Cheung con hazañas casi míticas, técnicas secretas, enseñanzas que van más allá del combate. Como santos. Como héroes de una tradición oral que se niega a desaparecer.


Y como ya dije, estas historias no solo preservan hechos: preservan una forma de ver el mundo. Son microcápsulas culturales donde se guarda una ética, una filosofía, una sensibilidad. Muestran cómo deberíamos actuar, qué vale la pena conservar y a quién se le debe memoria.


En su último viaje, mi vieja me trajo una caja de tés de China. Los guardé un tiempo, probé algunos. No era el tipo de té que consumo habitualmente y en clase Sifu siempre preparaba té mientras hacíamos elongación. Así que un día, en un acto que más de uno cuestiona cuando lo cuento, decidí regalarle la caja. Una de las últimas cosas materiales que me dejó mi vieja.


Entre estos había uno de jazmín y, unas semanas después, Sifu nos sentó a todos mientras nos ofrecía ese té. Ya sentados, nos contó la leyenda de una joven campesina a quien todos en la aldea llamaban Xiaohua. Quienes quieran pueden buscar la leyenda; lo importante para mí es que, al escucharla, no pude dejar de pensar que a mi madre le habría encantado esa historia. A ella le encantaban los cuentos, y me transmitió ese amor desde muy chico.


Cuando termina esta anécdota, quienes cuestionaban el acto de desprendimiento entienden que, al final, ese gesto no se había perdido. Se había transformado en otra cosa: más profunda, más humana.


Para mí, esta no es una simple anécdota, es una historia muy personal que me informa qué lugar ocupa el Kung Fu en mi vida. Y me recuerda, como alguna vez me dijo mi madre, que nunca se pierde aquello que se otorga incondicionalmente.


Y como ya escribí alguna vez (“Había una vez”): mi vida está llena de pequeñas historias. Algunas mías desde el comienzo, otras legadas. Algunas compartidas, otras que guardo celosamente. Algunas son para toda la vida, otras destinadas al olvido. Algunas son infinitas, otras truncadas. Y ahora, después de casi diez años de práctica, tengo también historias de Kung Fu para enriquecer el tapiz donde busco sentido en el caos cotidiano.


Las historias de los maestros, infinitamente más grandes que la mía, son el modo en que el Kung Fu se cuenta a sí mismo quién es, de dónde viene y qué quiere preservar. Son una memoria viva.


En tiempos de globalización, donde el Kung Fu se ha convertido en deporte, espectáculo o fitness, estas historias mantienen vivo su núcleo cultural y filosófico original. Actúan como una forma de resistencia frente a la banalización y comercialización.


Preservarlas es, también, buen Kung Fu.

Co-inteligencia, (r)evoluciones en la IA

En abril de 2015, hace casi una década, escribí The Avoiding Game, y unos meses más tarde, íntimamente relacionado, Inteligencia Artificial y la chispa dela vida, sobre un libro que confieso que no me dejó muchos recuerdos, The Most Human Human de Brian Christian. Y ahora de alguna forma continúo ese hilo, con una cita que voy a explorar en su totalidad más adelante: "Tendemos a subestimar el efecto de una tecnología a largo plazo." En ese momento, parecía que lo que hoy está a nuestro alcance se encontraba a décadas de distancia. Sin embargo, acá estamos, con una IA que hace que el Test de Turing parezca un desafío trivial (¿Puede una computadora engañar a un humano haciéndole creer que es humana?) y hace del Test de Lovelace una tarea diaria (¿Puede una computadora engañar a un humano en tareas creativas?). Si eso todavía no les voló la peluca, consideren: no está del todo claro por qué esta IA puede volar tan alto, aunque construimos el sistema y entendemos su funcionamiento técnico.



Entiendo que puede parecer extenso, pero pensá que cuando termines de leerlo ¡vas a saber lo más importante que dicen tres libros pedorros sobre la IA en general y sobre ChatGPT en particular! Bueno, en realidad uno es bastante bueno el libro de Ethan Mollick, Co-Intelligent. Un libro introductorio sobre cómo trabajar con IA, no es una guía detallada sobre prompts o un manual exhaustivo para maximizar herramientas específicas. Lo que ofrece es un debate integral y generalista sobre qué es esta nueva IA y cómo comenzar a integrarla en la vida cotidiana en varios roles.

Similar en tono, pero en general menos interesante, está el libro de Imre Barta, Introduction to ChatGPT: The AI Behind the Conversation. Este libro se destaca un poco más en explicar el linaje y el funcionamiento de ChatGPT, pero es bastante flojo en todo lo demás. Aún menos interesante es ChatGPT Decoded de David Wiens, que básicamente es un conjunto de listas y consejos básicos sobre los tipos de prompts y cómo combinarlos.

El libro de Mollick sobresale en provocar una reflexión amplia sobre todos los temas relacionados con la IA, lo que ya lo convierte en una lectura valiosa. La tesis central es que tenemos a disposición una herramienta que puede emular el pensamiento y la escritura humana, y que puede actuar como una co-inteligencia para mejorar (o reemplazar) nuestro trabajo.

Un poco de historia: algo breve, siguiendo el camino que Imre Barta traza en su libro:

En la década de 1950, se establecieron las bases formales de la inteligencia artificial, imposible hablar de esta época sin mencionar a figuras clave como Alan Turing. Él no solo fue un pionero en el ámbito de la computación, sino que también planteó preguntas fundamentales sobre la inteligencia artificial. En su célebre artículo "Computing Machinery and Intelligence", introdujo el famoso Test de Turing que mencioné al principio, todo un hito en el campo.

Por la década del ’60 se vieron los primeros intentos de máquinas conversacionales. Entre ellos, destacó ELIZA, desarrollada por el profesor del MIT Joseph Weizenbaum. ELIZA simulaba a una psicoterapeuta y, a pesar de su simplicidad, sorprendió a muchos con su capacidad para mantener diálogos aparentemente significativos. Las respuestas de estos primeros sistemas de IA eran, en gran medida, producto de su codificación, scripts predeterminados y sistemas basados en reglas. Estos sistemas no podían incorporar el contexto ni recordar interacciones pasadas, lo que llevaba a conversaciones fragmentadas y superficiales (y muchas veces sin sentido si ven mi post mencionado al principio The Avoiding Game).

Desarrolladores más ambiciosos y con más poder de cálculo a disposición crearon algoritmos más sofisticados. Así, la IA empezó a evolucionar más allá de los sistemas basados en reglas simples, el enfoque cambió de intentar imitar la conversación a tratar de comprender el input y generar respuestas en apariencia más humanas.

A pesar de que hubo avances significativos, los resultados siempre dejaron mucho que desear. La promesa de una IA que ofreciera conversación fluida y natural seguía siendo profundamente elusiva. En esta búsqueda los investigadores y científicos se dieron cuenta de que con expandir los sistemas basados en reglas o codificar más scripts no sería suficiente. El pensamiento y la conversación humana son intrínsecamente fluidos, llenos de matices, contexto y una vasta reserva de experiencias. Para crear una IA con tal profundidad, se requería una comprensión más profunda tanto de la cognición humana como de las estructuras subyacentes del lenguaje. Una buena lectura sobre este periodo es el libro de Kurzweil -How to Create a Mind.

El campo de las redes neuronales, inspirado en el funcionamiento del cerebro humano, comenzó a tomar protagonismo. Estas redes neuronales artificiales, interconectadas y en capas, fueron un punto de inflexión importante, permitieron un cambio de enfoque desde los modelos basados en reglas rígidas hacia sistemas que pudieran aprender de datos concretos, de manera análoga a como aprendemos de la experiencia. La innovación del "Deep Learning", donde las redes neuronales pueden tener múltiples capas (de ahí el término "Deep"), permitió a las máquinas procesar y generar lenguaje con una sofisticación creciente.

Con la convergencia de algoritmos mejorados, mayor capacidad de cómputo y la disponibilidad de inmensos repositorios de datos, comenzó a emerger una nueva generación de modelos de IA. Estos modelos, como los "Transformer", pueden manejar enormes cantidades de datos, mostrando una notable habilidad para considerar el contexto, generar respuestas relevantes e incluso combinar temas en forma original.

Estas redes neuronales, con su capacidad para aprender y adaptarse, imitan la estructura cerebral y se acercan a una forma de inteligencia artificial más profunda y versátil.

De que se trata todo esto?: Una nueva tecnología llamada Modelos de Lenguaje Extensos (LLMs, por sus siglas en inglés), que operan puramente sobre la predicción. Entrenadas con vastas cantidades de texto, estas IAs analizan un fragmento de texto y predicen el siguiente token, una palabra o parte de una palabra. En última instancia, eso es todo lo que hace ChatGPT, una especie de autocompletado elaborado. Nosotros proporcionamos un texto inicial, y la IA continúa, prediciendo el token más probable en la secuencia.

¿Que es la tokenización?: La tokenización es el proceso de descomponer el texto de entrada en unidades más pequeñas, conocidas como tokens, para que un modelo de IA pueda entender y procesar el lenguaje. Estos tokens pueden ser palabras, subpalabras o caracteres individuales. Este enfoque permite que el modelo maneje una amplia variedad de estructuras y matices lingüísticos, y proporciona flexibilidad para interpretar y generar texto novedoso, incluso en múltiples idiomas. La tokenización es esencial para convertir el lenguaje humano en un formato que los modelos de IA puedan utilizar para generar respuestas coherentes y contextualmente apropiadas.

ChatGPT en particular (diseñados por OpenAI) está basado en la arquitectura "Transformer". El "GPT" en su nombre significa "Generative Pre-trained Transformer", que son sus características fundamentales. "Generative" porque generar texto. "Pre-trained" enfatiza que antes de que el modelo interactúe con los usuarios, pasa por un entrenamiento, absorbiendo vastas cantidades de texto para comprender y producir lenguaje humano. "Transformer" hace mención a la arquitectura subyacente, un enfoque revolucionario en el aprendizaje profundo que permite al modelo manejar grandes secuencias de datos, haciéndolo especialmente adecuado para tareas lingüísticas.

Transformer??? Ok, eso de “Transformer” amerita un poco más de explicación… esta arquitectura es la piedra angular de los nuevos modelos de IA, fue diseñada para abordar un desafío persistente en el procesamiento del lenguaje: la necesidad de manejar datos secuenciales de manera eficaz. En contraste con los enfoques tradicionales como las Redes Neuronales Recurrentes (RNNs) y las Redes de Memoria a Largo y Corto Plazo (LSTMs), que procesaban secuencias paso a paso, los "Transformer" adoptaron un mecanismo que permitía procesar la totalidad de la entrada simultáneamente. Esta capacidad de procesamiento paralelo mejoró la eficiencia y revolucionó la capacidad del modelo para manejar relaciones contextuales en el lenguaje.

Para hacerlo este modelo utiliza un mecanismo de "self-attention" que le permite ponderar la importancia de diferentes palabras en una secuencia en relación con una palabra específica que está procesando. Imre lo explica así: “For instance, when generating a response or prediction for the word "bank" in the sentence "I went to the river bank," the self-attention mechanism enables the model to give higher importance or "attention" to the word "river" to infer the correct context, differentiating it from a financial institution.”

Esta capacidad le permite al modelo conectar palabras importantes sin importar que tan lejos estén en una oración, algo fundamental para la comprensión del contexto, y en general para las tareas de procesamiento del lenguaje.

A esto se suma una arquitectura está en capas, con múltiples mecanismos de atención apilados, lo que permite al modelo aprender y representar relaciones y patrones cada vez más complejos en los datos. 

Para las imágenes, operan principios similares. Estos modelos se entrenan analizando numerosas imágenes con descripciones textuales. El modelo aprende a asociar palabras con conceptos visuales. Después, a través de un proceso llamado difusión, el modelo refina gradualmente, partiendo de ruido aleatorio, una imagen clara basada en la descripción que le dimos.

Continuando con lo que veníamos hablando: Los resultados de usar estas IAs pueden ser impresionantes, pero son también de alguna forma ilusorios. En el sentido de que generan la ilusión de que detrás de los resultados hay una mente racional pensante, pero en realidad sabemos que no es así. Por ahora, lo que hay es un sistema experto con un código sofisticado y un entrenamiento muy completo. Como remarca Imre, la IA “It doesn't "know" in the human sense of the word. Instead, it reflects the vast amounts of information it has been trained on, making it a mirror to the digital knowledge of our age”

Por ejemplo, Mollick enfatiza repetidamente que los LLMs están diseñados para complacer a los usuarios, no para garantizar la precisión en términos de veracidad de lo que producen, de ahí el riesgo de "alucinaciones" y "confabulaciones". Los LLMs son expertos en generar respuestas plausibles, pero a menudo sutilmente incorrectas. Este es un problema significativo, y hay un debate considerable sobre si es solucionable con los enfoques actuales de ingeniería de IA. Para peor, incluso habiendo detectado un error, las IAs pueden justificar respuestas incorrectas, potencialmente convenciéndote de que la respuesta es “correcta.”


Una pausa para hacer una reflexión. Habiendo leído The Intelligence Trap de David Robson y The Righteous Mind de Jonathan Haidt, no puedo dejar de asociar este comportamiento con un fenómeno habitual de la mente humana: la racionalización y justificación a posteriori. Si profundizo aún más y añado How to Create a Mind de Kurzweil y Consciousness Explained de Daniel Dennett, no sé qué tan lejos estamos de una Consciencia Artificial. Después de todo, para aquellos no-dualistas que creemos que la consciencia es un fenómeno emergente de un sistema complejo (el cerebro), una red neuronal lo suficientemente amplia no parece un medio tan alejado sobre el cual un fenómeno emergente similar pueda desarrollarse… o quizás aquí aplica la primera parte de la cita que mencioné al principio: “Tendemos a sobreestimar el efecto de una tecnología a corto plazo.”


Continuando con los argumentos de Mollick, pasa a mencionar los riesgos asociados con la IA, desde el hipotético IA-Overlord hasta riesgos más concretos e inmediatos que tenemos que debatir. También aborda el problema de alineación (interesante, aunque no me voy a explayar en esto) y explora los beneficios potenciales.

Una preocupación mayoritaria es el impacto en los empleos. Los LLMs son excelentes para escribir, pero la tecnología subyacente también permite que la IA cree arte, música y video. No es difícil argumentar que son los trabajos con tareas más creativas, en lugar de las más repetitivas, los que pueden verse más afectados por esta nueva ola de IAs. Es una situación incómoda para muchos, y despierta la pregunta: ¿Cómo puede la IA, una máquina, generar algo nuevo y creativo? Según Mollick, el problema es que a menudo confundimos novedad con originalidad. Las ideas nuevas no salen del éter; se basan en conceptos preexistentes. En palabras de Imra: "Misunderstanding the model's creativity is another area where users occasionally trip up. While ChatGPT can generate original content based on patterns it has seen, this isn't 'creativity' in the human sense. For instance, when crafting a story or a song lyric, it's drawing from myriad existing phrases and structures to produce something new, but it doesn't 'feel' or 'intend' in the way humans do. Recognizing this distinction ensures that users appreciate the model's capabilities without overestimating its genuine originality."


En cuanto a posibles escenarios en el lugar de trabajo, el peor es, sin duda, si las organizaciones utilizan los LLMs para potenciar el control, creando un panóptico aún más exhaustivo: cada aspecto del trabajo monitoreado y controlado por IAs. Si la historia sirve de precedente, este es un camino muy probable para muchas empresas. Por otro lado, una alternativa más utópica es que los LLMs nos ayuden a aceptar algo imposible de ignorar: gran parte de nuestro trabajo es aburrido y no particularmente estimulante. Tal vez, reconociendo esto, podamos dirigir nuestros esfuerzos a mejorar la experiencia humana en el trabajo (una nueva hola de "enriquecer el puesto de trabajo" seguramente llegue a la literatura de gestión).


Es crucial considerar que las IAs están entrenadas en el vasto patrimonio cultural de la humanidad. Para maximizar el beneficio de esta herramienta, es útil estar bien informado sobre este acervo cultural. Esto quiere decir que aquellos que sepan crear prompts inteligentes y tengan una comprensión profunda de la cultura en la que la IAs ha sido entrenada obtendrán los mejores resultados. Las IAs responden a nuestras consultas con texto, imágenes o sonidos que reflejan la combinación de nuestros prompts y la base de datos con la que fueron entrenadas. Por tanto, la forma “inteligente” de mejorar la calidad de nuestras preguntas es enriquecer nuestro lenguaje y conocimientos culturales, para poder explorar conexiones inusuales y vincular temas que quizá no se habían relacionado antes.


Si trabajar con IA se convierte en una forma de expertise, donde algunas personas sobresalgan por su capacidad para generar mejores resultados, es posible que los generalistas, como yo, descubran una ventaja inesperada. Sin embargo, es cuestionable que esto sea muy duradero, ya que seguramente las IAs van a mejorar en guiarnos a conseguir mejores resultados sin importar mucho nuestras capacidades. Ser bueno haciendo prompts va a perder relevancia en el futuro.

Tipos de prompts (preguntas), siguiendo la línea planteada por Wiens, revisada por ChatGPT:

Prompts Basadas en Hechos: Fundamentales para obtener conocimientos

  • Conocimiento GeneralEjemplos ¿Qué es?, ¿Quién es?, ¿Dónde está?
  • ProcesoEjemplos ¿Cómo funciona?, ¿Cuáles son los pasos para?
  • Comparación: Ejemplos ¿Cuál es la diferencia entre?, ¿En qué se parecen y en qué difieren?, ¿Cuáles son los beneficios y desventajas de?
  • Cronología: Ejemplos ¿Cuál es la historia de?, ¿Cuáles fueron los eventos clave en?, ¿Cuándo ocurrió?

Prompts Basadas en Opiniones: diseñadas para obtener respuestas subjetivas,

  • EvaluaciónEjemplos ¿Qué opinas sobre?, ¿Cuáles son los pros y contras de?
  • PredicciónEjemplos ¿Cuáles son algunos desarrollos futuros potenciales en?, ¿Cómo podría cambiar [tema] en el próximo [período]?
  • RecomendaciónEjemplos ¿Cuáles son algunas estrategias para?, ¿Cómo puedo mejorar mi?
  • Escenario HipotéticoEjemplos ¿Qué pasaría si?, Imagina que..., ¿Cómo sería diferente si?, ¿Qué sucedería si?

Prompts Creativos: Para romper el hielo de la página en blanco

  • Narración de HistoriasEjemplos - Escribe una historia corta sobre..., Continúa esta historia.
  • PoesíaEjemplos - Componer poemas sobre un tema específico.
  • Brain Storming: Ejemplos: Generar listas de ideas, conceptos o elementos relacionados con un tema específico.
  • Role Playing: Ejemplos:  Imagina que eres..., Si fueras..., Como [personaje/rol], ¿cómo actuarías?, Escribe un diálogo entre...

Humans, walking and talking bags of water and trace chemicals that we are, have managed to convince well-organized sand to pretend to think like us

Algunas combinaciones que Wiens pone en su libro:

Cronología + Comparación: “Explain the history of the printing press and discuss the advantages and disadvantages of moving toward digital forms of communication, and suggest ways in which the printed word may attempt to retain relevance in a changing world.”

Narración + Conocimiento General: “Write a 700 word short story about Care Bears in space that explains the science behind climate change and its potential effects on the world and have the Care Bears save the day.”

Poema + Role Playing + Predicción + Evaluación: “Write a poem, in the style of Edgar Allan Poe, that discusses potential future developments in space travel. Include specific examples of the benefits and perils of that potential future development in the poem.”

Y los cinco consejos evidentes:

  • Ser específico: Indicar claramente el tema, concepto o asunto para guiar la respuesta.
  • Hacer preguntas abiertas: Evitar preguntas de sí/no para fomentar respuestas más detalladas.
  • Combinar categorías: Mezclar prompts basadas en hechos, opiniones y creatividad.
  • Experimentar: Modificar y ajustar los prompts para adaptarlas mejor a lo buscado.
  • Probar de nuevo: Eso, probar de nuevo.

La exploración de Mollick sobre los beneficios de esta tecnología destaca la liberación del potencial creativo. Muchas personas desean expresarse y sienten que no tienen herramientas para hacerlo. La IA puede usarse para canalizar esta energía creativa frustrada, permitiéndonos hacer cosas que sin ella serían imposibles. Por supuesto, esto también devalúa la labor de muchos artistas que ahora ven mucho de su trabajo potencial o actualmente reemplazado por resultados obtenidos de la IA. Una breve aclaración de carácter personal: la IA no pone en peligro el arte como forma de expresión personal; lo que pone en peligro es el comercio de la habilidad técnica para producir material “artístico”, como una ilustración para la tapa de un libro o un álbum musical. Pero esto no quita que la IA puede ayudarnos a encontrar nuevas formas de expresión y alcanzar un potencial previamente fuera de nuestro alcance.


Mollick es muy conciso al encontrar 4 principios como consejos generales sobre cómo utilizar estas nuevas herramientas:

1.      Siempre invitar a la IA: Aceptar el potencial de la IA en todos los esfuerzos. La experimentación con la IA es esencial para comprender sus capacidades y limitaciones. Al volvernos más competentes en integrar la IA en nuestras tareas, podemos descubrir formas de innovar. La IA puede aumentar las tareas profesionales y enriquecer la toma de decisiones al ofrecer nuevas perspectivas y contrarrestar algunos sesgos habituales.

2.      Ser el humano en la relación (be the human in the loop): Mantener la supervisión y el compromiso en las interacciones con la IA. Verificar los resultados, identificar posibles errores como “alucinaciones” o “desinformación”, y guiar a la IA hacia resultados confiables. Este enfoque está destinado a mejorar la colaboración humano-IA, proteger contra la dependencia excesiva de la tecnología y promover el uso responsable.

3.      Tratar a la IA como a una persona (decirle qué tipo de persona es): Asignar una personalidad a la IA para guiar sus respuestas y adaptarlas a tus necesidades. Este enfoque fomenta que la IA proporcione soluciones personalizadas y creativas.

4.      Asumir que esta es la peor IA que vas a usar: Reconocer que la IA de hoy representa solo una fracción de lo que las futuras iteraciones lograrán. Seguramente habrá mejoras en funcionalidad, usabilidad e integración, por lo que es necesario explorar regularmente los límites de lo que la IA puede y no puede hacer.


Imre plantea un conjunto de buenas prácticas aclarando que aunque el modelo es intuitivo y fácil de usar, sacarle el máximo provecho implica reconocer sus fortalezas, ser consciente de sus limitaciones y entender cómo enmarcar eficazmente tus prompts. Según él la claridad es crucial. Dado que ChatGPT procesa la información en función de patrones y no posee una comprensión contextual real, plantear preguntas claras y directas puede mejorar significativamente la precisión y relevancia de los resultados.


La experimentación es clave, y vale la pena probar reformulando el prompt y proporcionando más contexto. Este enfoque iterativo ayuda a afinar la interacción y permite a los usuarios comprender mejor las sutilezas del modelo. Y haciendo eco del segundo principio de Mollick, Imre refuerza que los usuarios deben abordar la información con una mentalidad crítica, verificando con fuentes confiables cuando sea necesario.


Mollick dice que no hay una guía definitiva sobre cómo usar la IA; "We’re all learning by experimenting, sharing prompts as if they were magical incantations rather than regular software code." Wiens por su parte basa buena parte de su libro alrededor de los prompts, según el estos son los catalizadores que moldean las respuestas, proporcionando contexto y guiando el curso de la conversación. "Think of prompts as a bridge, connecting the vast expanse of human curiosity to the colossal database nested within ChatGPT’s framework." Ver el apartado de tipos de prompts.


Entre las posibles malas prácticas, destaca la dependencia. Enfrentados a la tiranía de la página en blanco, la gente va a recurrir a las IAs para comenzar ensayos, correos electrónicos, informes o documentos. Las implicaciones de que la IA escriba nuestros primeros borradores son significativas. Este es el camino para empezar a perder nuestra creatividad y originalidad, reduciendo la calidad y profundidad de nuestro pensamiento y razonamiento. Partir de un borrador generado por IA influye en nuestro trabajo futuro, incluso si los reescribimos por completo. En definitiva, podemos perder oportunidades de aprender de errores, desarrollar nuestro estilo y desarrollar pensamiento crítico y reflexivo.


El mayor riesgo es usar la IA como un sustituto del esfuerzo humano, no como un complemento de nuestras habilidades. Este es el punto clave del Principio 2 de Mollick: (be the human in the loop). Esto significa usar la IA para obtener ideas y explorar diferentes soluciones, no para que haga por nosotros todo el trabajo y nos ofrezca la única solución. O cómo lo expresa Imra: "While these applications paint a promising picture, it's essential to recognize that ChatGPT, like any tool, is most effective when used judiciously. Its strength lies in complementing human skills, not replacing them. The real magic unfolds when human expertise, creativity, and intuition meld with ChatGPT's computational prowess, creating synergies that propel industries forward, enhance user experiences, and carve new pathways in the ever-evolving dance of human-machine collaboration."


A juzgar por la situación actual y la velocidad de implementación (no han pasado dos años desde que estuvo disponible la primera versión de acceso público de Chat-GPT), serán pocos los trabajos que no se superpongan con las capacidades de las IAs. Esta (r)evolución de la IA en el lugar de trabajo difiere de otras revoluciones de automatización anteriores, que usualmente se aplicaron a trabajos repetitivos y peligrosos. Esta vez, las IAs se superponen con trabajos bien remunerados, creativos y de alto nivel educativo. Los pocos trabajos que por ahora parecen seguros y fuera del alcance de la IA son aquellos que dependen fuertemente del aspecto físico (bailarines, atletas, operadores de maquinaria, etc). Esto básicamente porque, por ahora, las IAs son incorpóreas. El auge de la IA está ocurriendo más rápido que la evolución práctica de la robótica, otra cosa que la ciencia ficción de los años 50 y 60 no logró acertar (sin contar los autos voladores y las colonias marcianas y lunares). Ojo, esto puede cambiar en breve porque muchos investigadores están tratando de resolver problemas de robótica de larga data con LLMs con bastante éxito. Los LLMs facilitan la programación de robots que aprenden de su entorno.


Volviendo sobre el principio 2 (be the human in the loop), la supervisión humana sigue siendo crucial para detectar errores y abordar problemas éticos. Imre también advierte el problema de confundir las respuestas de IAs con una verdad revelada. El uso indiscriminado e irresponsable de la IA puede llevar a varios resultados no deseados, como la discriminación, la desinformación o procesos inadecuados de toma de decisiones. Las implicaciones éticas de la IA abarcan temas como la privacidad, la responsabilidad y el impacto en el trabajo, subrayando la necesidad de una supervisión y orientación humana continua.


Mollick explora las tareas en las que la IA sobresale y aquellas que podríamos preferir dejar fuera de su alcance por razones personales o éticas. En el libro, describe cómo utilizó la IA para avanzar en su escritura sin alterar su estilo, ayudándole a mantener el impulso y proporcionándole ideas que quizás no habría concebido por sí mismo.


El uso de la IA como una co-inteligencia, como hizo Mollick al escribir su libro, es donde la IA resulta más valiosa. El libro fomenta jugar con la IA para alcanzar esta competencia. Se empieza invitando a la IA en todo para aprender sus capacidades. Luego, se delegan tareas tediosas pero que se pueden verificar fácilmente, como escribir informes sin importancia o correos electrónicos de baja prioridad. Gradualmente, se hace una transición hacia un uso colaborativo, utilizando la herramienta para superar obstáculos y abordar tareas complicadas. A este punto es al que quiere llegar Mollick que no es muy diferente a lo que plantea en su libro Imre (cuatro párrafos arriba), a esto es a lo que él llama co-inteligencia.


Mientras Mollick explora el uso de la IA como tutor, no pude evitar pensar en TheDiamond Age de Neal Stephenson. Los LLMs de hoy pueden cumplir fácilmente el papel del Young Lady’s Illustrated Primer, y no sorprende que un tutor personalizado, poderoso, adaptable y económico pueda tener un impacto gigantesco en la educación.



Clave en esta (r)evolución es que la IA tiene el efecto nivelador en las capacidades. Esto significa que, si no eras muy bueno escribiendo, generando ideas, analizando o realizando cualquier otra tarea semi-profesional, probablemente descubras que, con la ayuda de una IA, podés ser más que competente. En promedio, una persona cualquiera trabajando con una co-inteligencia de IA supera a la mayoría, excepto a los más capaces trabajando sin IA.


Mollick dice: "Hemos creado una mente alienígena extraña, una que no es consciente pero puede fingirlo notablemente bien. Está entrenada en los vastos archivos del conocimiento humano. Puede pasar pruebas y actuar creativamente, con el potencial de cambiar cómo trabajamos y aprendemos; también inventa información regularmente. Ya no podemos confiar en lo que vemos, escuchamos o leemos que no fue creado por IA. Todo eso ya sucedió. Los humanos, bolsas andantes y parlantes de agua y químicos que somos, hemos logrado convencer a arena bien organizada de que finja pensar como nosotros."


Estas palabras podrían haber sido extraídas de una novela cyberpunk de los años 90. Un poco esto me hace sentir que estoy viviendo en esos extraños sueños de neón de mi vida adolescente, entre animes, películas y juegos que coqueteaban con algunas ideas que hoy tenemos frente a nosotros. Mucho del mundo físico que me rodea no coincide con esas imágenes, otra evidencia de que la revolución en la información supera con creces el avance material del mundo físico.


En una nota más cercana a la conciencia, por alienígenas que sean las IAs, también son profundamente humanas. Están entrenadas en nuestra historia cultural y, mediante un refuerzo humano, se las alinea con nuestros objetivos. Llevan nuestros sesgos y son nuestro reflejo. En muchos sentidos, la magia de las IAs es que pueden convencernos (aun cuando sabemos que no) de que en algún sentido estamos hablando con otra mente. Y, al igual que ocurre con nuestras propias mentes, no podemos explicar completamente la complejidad de cómo operan los LLMs.

El problema de los sesgos en la IA, tema en el que Imre se explaya un poco más que Mollick:

Las IA reflejan en sus respuestas el contenido de los datos en los que fueron entrenadas, no es una gran sorpresa que terminen siendo un espejo de los tipos sesgos que encontramos en general en la mayoría de las personas. Esto plantea algunas preguntas sobre temas como la equidad, la representación y el impacto social de la IA. Cuando es entrenada la IA no sólo absorbe hechos, lenguajes y conceptos, sino también los prejuicios, estereotipos y sesgos presentes en estos textos. El modelo es tan bueno como los datos en los que fue entrenado, y si los datos llevan sesgos, el modelo va a tender a perpetuarlos.

Un riesgo no menor es que los sesgos en la IA amplifiquen los prejuicios existentes. Abordar el tema no es solo un desafío técnico, sino también profundamente ético. Requiere una introspección sobre los valores que queremos que nuestros sistemas de IA sostengan y cómo imaginamos su papel en la configuración de las narrativas sociales. Esto implica controlar el funcionamiento de los modelos, refinando los datos de entrenamiento y asegurar una representación diversa en los procesos de desarrollo y evaluación. La retroalimentación de los usuarios es crucial, para sacar a luz cosas que puedan haber pasado.

Atacar este problema plantea viejos debates respecto a la libertad de expresión y la censura, con nuevos matices interesantes… en definitiva si no le damos un contenido a la IA para que no tome de éste un sesgo, ¿lo estamos censurando?

Como se ha explorado muchas veces en la ciencia ficción, a medida que avanzamos hacia un futuro caracterizado por una mayor sofisticación tecnológica, nos encontramos contemplando viejas preguntas profundamente humanas: identidad, sentido y significado. Esta nueva tecnología es un espejo que refleja nuestras mejores y peores cualidades. Lo que decidamos en los próximos años va a moldear en qué se convierta la IA del futuro, y eso impactará y reflejará sobre nosotros mismos. Este es el tipo de cosas no lineales que cualquiera mínimamente versado en dinámica no lineal sabe que realmente es imposible de predecir. Estamos oficialmente en territorio de ciencia ficción, el futuro fue ayer y, completando la cita que ya usé dos veces: "Tendemos a sobreestimar el efecto de una tecnología a corto plazo y subestimar su impacto a largo plazo."

The Mind Illuminated - Mindfulness para escépticos

Hace 7 meses, empecé a leer The Mind Illuminated, si mal no recuerdo, impulsado por mis lecturas sobre Budismo y artes marciales.
Puse a un lado mi escepticismo y con curiosidad leí las primeras hojas. Muy cerca me encontré con este párrafo, que creo que fue lo que me motivó a seguir leyendo.
The beauty and significance of a life well lived consists not in the works we leave behind, or in what history has to say about us. It comes from the quality of conscious experience that infuses our every waking moment, and from the impact we have on others.
Y no mucho más adelante me regalo otra más:

True happiness comes from within, which means we can always find joy, in both good times and bad. Although pain and pleasure are an inevitable part of human life, suffering and happiness are entirely optional.
Hace un par de años creo que estos mismos párrafos me habrían convencido de tirar el libro por los aires… demasiado olor a libro de auto-ayuda… pero bueno, Heráclito y Siddhartha tenían razón, y acá estoy escribiendo y tratando de practicar las cosas de un libro que un yo más joven no habría tenido la voluntad de terminar.
¿De que se trata el libro? Básicamente es un manual de meditación para alcanzar mindfulness o conciencia plena / atención consciente y eventualmente despertar a la realidad última del universo y alcanzar la iluminación… ok, todavía tengo algunos problemas con todo lo que viene después de conciencia plena
Definir mindfulness y explicar porque es algo que querríamos tener es algo que el libro hace en sus primeros capítulos, me voy a apartar de ese camino y en lugar voy a resumir mis investigaciones sobre el tema.
¿Qué es mindfulnes? Es tomar conciencia de la experiencia en el momento presente. Practicando, podemos aprender a ser mucho más conscientes de nuestro estado físico y emocional, y por ende controlar mucho mejor nuestra respuesta a los diferentes estímulos que se nos presentan (esto incluye nuestra percepción).
Partamos de la premisa de que entronamos un “yo” que no es más que una narrativa conveniente que une eventos dispares y de los que no solemos ser muy conscientes. De que esa narrativa la usamos como filtro para asignar una valoración a las cosas que nos suceden y de que esa misma narrativa, por reflexión de quien creemos que somos y quien creemos que queremos ser, es la que usamos para establecer nuestros deseos y aversiones.
Sobre ésta columna vertebral de la identidad, de lo que queremos y no queremos, es sobre la que actuamos diariamente y, sin importar mucho qué estemos haciendo, lo que realmente hacemos con buena parte de nuestra capacidad cerebral es fantasear o preocuparnos sobre eventos futuros y recriminarnos sobre cuestiones del pasado. Dicho de otra forma, sólo una pequeña parte de nosotros está presente en las actividades del momento, mientras el resto está maquinando en otras cosas. Vivimos en piloto automático, y convertimos la mayor parte de la información que nos proveen los sentidos en ruido de fondo, paisaje innecesario. Pasamos el día a día teniendo muy poca conciencia de las experiencias presentes, incluyendo nuestro estado emocional y las intenciones que motivan nuestras acciones.
Tratamos en mayor o menor medida de controlar el entorno para conseguir el objeto de deseo es ese "yo" y evitar las cosas que le producen pena y sufrimiento. Y, a fuerza de repetición, nuestro cerebro está acostumbradísimo a hacer básicamente eso, entrar en maquinaciones bastante ridículas, poco productivas y agotadoras tratando de controlar lo que sucede y generando expectativas que cuando no se cumplen nos producen mucha frustración, haciéndonos reaccionar de forma que después frecuentemente lamentamos.
Mindfulness es una forma de entrenar el cerebro para poder revertir un poco esta hipertrofia del cerebro narrativo, ser más consiente de la propia actividad mental y cuestionarnos un poco las valoraciones que hacemos sobre las cosas que pasan.
Un estudio del 2007 Mindfulness meditation reveals distinct neural modes of self-reference dio los primeros pasos desde la neurociencia para explicar un poco que es lo que pasa a nivel neuronal.
En el estudio descubrieron que el cerebro posee dos formas muy diferentes de interactuar con el mundo, usando dos redes neuronales distintas. Una de estas redes (el estudio le llama “default network” o “narrative circuit”) incluye la corteza prefrontal y regiones de la memoria, es la que se encuentra mayormente activa cuando estamos conscientes pero no hay estímulos externos que consideremos relevante y por ende estamos pensando en eventos pasados o futuros. Ejemplo: Supongamos que estamos en un parque sobre el césped y rodeados de una buena arboleda, sopla una linda brisa y no tenemos ningún dolor físico. Suele pasar que en lugar de estar disfrutando de ese momento nos encontremos pensando en que vamos a comer mañana, si nos va a alcanzar el tiempo para ver un capítulo más de esa serie que estamos mirando, o recriminándonos no haber dicho una cosa en lugar de otra. Esto es la “default network” en acción, planificando, fantaseando y maquinando.
Esta red es la que se activa cuando pensamos en nosotros u otras personas, es la que arma y mantiene la narrativa, por eso lo de “narrative circuit”.
Cuando usamos este circuito, tomamos la información del exterior por medio de los sentidos, la procesamos con el filtro de nuestra narrativa y le asignamos una interpretación. Si estamos en la plaza cuando experimentamos una brisa a la sombra de un árbol con este circuito activo, la brisa no es un estímulo sutil sobre la piel del que somos conscientes y podemos disfrutar, es una señal de que dentro de no mucho puede llover, que nos hace pensar porque no salimos con paraguas.
A fuerza de puro entrenamiento, el “narrative circuitry” es el que usamos la mayor parte del tiempo que estamos conscientes y nos requiere muy poco esfuerzo. Este circuito, esta red de neuronas, no tiene nada de malo y nos es muy útil en un montón de situaciones del mundo en que vivimos, el tema es que tiene sus ventajas pero también tiene sus inconvenientes, y no vale la pena experimentar el mundo sólo a través de este circuito.
El estudio muestra que existe otro circuito al que llama “direct experience”, que cuando está activo utiliza redes neuronales asociadas a la percepción de los sentidos y al cambio de foco de atención. Cuando usamos este circuito no estamos pensando en el pasado ni en el futuro, en nosotros ni en otras personas, de hecho no estamos pensando en signos o pensamientos abstractos. En lugar de eso, estamos experimentando la información que llega de nuestros sentidos en su forma más cruda, sin incorporarla a una narrativa, sin pasarla por el filtro de nuestros deseos y aversiones, sin maquinaciones sobre el pasado o el futuro.
Estos dos circuitos, tienen una correlación inversa. Cuando estamos caminando en el parque recriminándonos por no haber salido con paraguas tenemos más chances de no ver un pozo y tropezarnos, porque la red de neuronas involucrada en la percepción visual está menos activa cuando usamos el “narrative circuit”. No percibimos mucho cuando usamos este circuito.
Lo mismo es válido a la inversa, de forma que si estamos muy estresados o angustiados, enfocarnos en la información proveniente de los sentidos, cómo la brisa en el parque, reduce la activación de las neuronas del “narrative circuit”, dejamos de percibir el mundo como algo que debe ser controlado para conseguir cosas, reduciendo la angustia y el estrés.
Resumiendo, según este estudio, podemos experimentar el mundo de dos formas, a través del “narrative circuit” que es muy útil para planificar y establecer objetivos pero es también fuente de mucha angustia y estrés que nos hacen sufrir, o del “direct experience” que no es útil para planificar pero nos permite disfrutar el momento recibiendo más información del mundo, relajarnos y actuar en forma menos impulsiva. Nos ayuda también a ser menos esclavo de la narrativa de nuestro “yo”, de sus hábitos, expectativas y asunciones, y nos ayuda a adaptarnos mejor a las situaciones según se van dando.
En el experimento de este estudio, las personas que practican mindfulness meditation, son conscientes de cuál de estos circuitos estaban usando y pueden cambiar entre uno y otro en forma mucho más controlada. Mientras que las personas que no practican mindfulness en ninguna forma suelen usar mayormente el “narrative circuit” y tienen dificultad para cambiar de circuito.
Otro estudio The benefits of being present: Mindfulness and its role in psychological well-being demostró que las personas con alta capacidad de mindfulness están más alertas de sus procesos inconscientes, tienen mayor control cognitivo y más capacidad para elegir como reaccionar a diferente tipo de estímulos. Si estamos en el parque, y tenemos un alto nivel de mindfulness, es más probable que cuando percibamos una brisa disfrutemos del momento y nos enfoquemos en recibir la información que nos ofrecen nuestros sentidos, en lugar de preocuparnos por la comida del día siguiente o en lo que paso en la jornada laboral del día anterior.
Estos estudios y su práctica en meditación mindfulness motivo a una neurocientifica de Harvard a realizar nuevos estudios utilizando MRI para ver qué pasa en el cerebro en diferentes situaciones incluyendo la meditación. El más relevante de estos, Mindfulness practice leads to increases in regional brain gray matter density, demuestra que practicar meditación en forma diaria no solo ayuda a tratar la ansiedad y la depresión, sino que produce cambios físicos en el cerebro. Mayormente produce un incremento en el volumen del hipocampo y la unión temporoparietal (zonas encargadas del aprendizaje, el almacenamiento de recuerdos, la regulación de emociones, la empatía y compasión) y una disminución en el cuerpo amigdalino (zona encargada del procesamiento y almacenamiento de reacciones emocionales). Esta última disminución en volumen tiene correlación directa con una disminución en los niveles de estrés. Cuanto más reducido el volumen del cuerpo amigdalino menor es el nivel de estrés de la persona, independientemente del entorno, demostrando que esta modificación refleja un cambio en la reacción de la persona a su entorno, y no un cambio en las condiciones del entorno.
Nuestro cerebro se desarrolla y adapta durante toda nuestra vida. Este fenómeno llamado neuroplasticidad, implica básicamente que nuestro comportamiento día a día altera la forma de nuestro cerebro. Esencialmente cuanto más usamos una región del cerebro, más fácil y probable es que la volvamos a usar.
La vieja analogía entre el cerebro y los músculos no estaba tan errada. Al cerebro hay que ejercitarlo, el problema es que en el paradigma actual (que ya está empezando a ser el viejo paradigma) ejercitar el cerebro se limita a trabajar sobre las zonas lógico-lingüistas del cerebro, que es más o menos el equivalente a ir al gimnasio a ejercitar solamente las piernas.
Ejercitar el cuerpo no es ejercitar solamente las piernas, y ejercitar el cerebro no es sólo desarrollar las capacidades lógicas y lingüistas que aprendemos en la educación formal. La meditación es simplemente un ejercicio para el cerebro, destinado a complementar esta falencia cultural y mejorar nuestro bienestar produciendo cambios a largo plazo en el cerebro.
Volviendo al libro, presenta un programa de 10 niveles que van de lo más básico de la meditación hasta el último paso, que es la iluminación. Intercalado entre las instrucciones de que hacer, el autor presenta varios modelos de la mente partiendo de uno bastante simplista e inexacto y terminando con uno muy preciso y consistente con los últimos descubrimientos de la neurociencia.
Las instrucciones son muy simples, se limitan a explicarnos que intención tenemos que tener para ir avanzando en este programa. La simpleza de las instrucciones contrastan ampliamente con la dificultad de ejecutarlas, la instrucción repetida durante todo el libro es tener en forma sostenida la intención de enfocar nuestra atención en la respiración.
Cualquiera que piense que todo esto es una pelotudez, siéntase libre de aceptar el desafío de sentarse por 15 minutos y seguir esa instrucción. Lo más probable es que después de 5 minutos se convenza de que su mente se comporta como un perro papoteado.

There is no self in control of the mind, and therefore nobody to blame! The mind is a collective of mental processes operating either through consensus, or through a very temporary dominance of one process over the others. If the controlling part of the mind pushes too hard or grows weaker for some reason, then another part of the mind takes control. In short, there is no “you” who’s the boss of “your” mind. Ultimately, meditation means training a complex, multi-part system (the mind) to work cooperatively, coherently, and consistently through a shared consensus toward common goals. If you can embrace that fact and let go of the notions of “I,” “me,” and “my mind,” your practice will go much more smoothly.
Para muchos esta puede ser el primer gran hallazgo, no estamos en control de nuestra mente, no decidimos a voluntad en que queremos pensar y en que no, pero podemos, a través de la intención, encausar el contenido de esos pensamientos. Y a través de estas intenciones ir modificando el comportamiento de la mente en forma más consistente.
We can use intention to profoundly transform how the mind behaves. Intention, provided it is correctly formulated and sustained, is what creates the causes and conditions for stable attention and mindfulness. Intentions repeatedly sustained over the course of many meditation sessions give rise to frequently repeated mental acts, which eventually become habits of the mind.
Ampliando un poco sobre esta idea:
We’ve just described how conscious intention influences the unconscious mechanisms that sustain attention, but that’s only the beginning. Throughout the Stages, you use conscious intention to train the unconscious mind in a variety of ways. The correct use of intention can also transform bad habits, undo incorrect views, and cultivate healthier perspectives. In short, skillfully applying conscious intention can completely restructure the mind and transform who we are. This is the very essence of meditation: we reprogram unconscious mental processes by repeating basic tasks over and over with a clear intention.
Personalmente, estoy en el paso 3 o 4 del programa del libro, puedo mantener en forma sostenida el foco de mi atención en la respiración, aunque ocasionalmente me distraigo por un par de minutos.
¿Qué beneficios encuentro desde que empecé a practicar?
Para empezar creo que me enrosco menos en pensamientos que me generan ansiedad o sufrimiento, básicamente porque estoy más alerta de en qué estoy pensando y detecto en forma más temprana cuando una línea de pensamiento me puede llevar por esos caminos.

Staying mindful means you’re calmer, don’t react so quickly, or get distracted by your own emotions. With mindfulness you recognize more options, and take control of your behavior.
Me cuesta bastante menos relajarme, así que doy bastante menos vueltas en la cama antes de dormir.
Me resulta fácil cambiar entre los circuitos “narrative circuit” y “direct experience” que en muchas situaciones me ayuda a estar más tranquilo o disfrutar más algunos momentos.
También creo que soy más ecuánime y me siento menos determinado por mis deseos y mis miedos.

Just being aware that our suffering has more to do with our emotional reactions than with what triggered them can help us let go of those negative emotions more easily. Mindfully acknowledging our emotions and taking responsibility for our reactions lets us recognize more options, choose wiser responses, and take control of our behavior.
En teoría estos son los primeros pasos camino a la unificación de la mente, el despertar a la realidad del universo y posterior iluminación. Como dije antes, de todo esto no puedo hablar, por ahora no es más que ficción para mí, pero no niego que en menor medida estos pequeños pasos me sacaron de mi escepticismo y me hicieron practicar la meditación hasta hoy…
Who we are today was shaped by our past. The imprints of past experiences exert a powerful influence on our emotional reactions and behavior in the present. Usually, we’re not even aware of their effect.
Unconscious conditioning is like a collection of invisible programs. These programs were set in motion, often long ago, by conscious experiences. Our reaction to those experiences—our thoughts, emotions, speech, and actions—may have been appropriate at the time. The problem is they have become programmed patterns, submerged in the unconscious, that don’t change. They lie dormant until they’re triggered by something in the present. When that happens, we often get so focused on the triggering event and our own emotions that these unconscious programs don’t take in any new information about the current situation. That’s why they don’t change.
 
The practice of mindfulness works because it provides new information to these programs. But how much reprogramming happens depends on our degree of mindfulness. In other words, mindfulness has different levels of application. At its most basic level, mindfulness is simply about moderating behavior. The magic of mindfulness—its power to transform you as a person—only starts working when we move beyond the first level. At the second level, by maintaining more powerful mindfulness for longer periods in daily life, we become less reactive and more intentionally present. The third level entails reprogramming the deep conditioning that has shaped our personality, and only occurs in meditation. The fourth level is the radical reconditioning of the innate tendencies that create all our suffering, and only occurs through Insight experience.
Meditation doesn’t involve repressing worldly desires. It gives us direct, experiential Insight into the many ways that desire leads to pain and anxiety. This Insight frees us from being ruled by desire so we can cultivate its opposite instead, non-grasping and equanimity.
Así que seguiré meditando para ver que de todo esto es alcanzable, o por lo menos que es alcanzable para mí.
Para terminar dejo las conclusiones que el autor saca del modelo de mente más completo que expone en el libro, no muy alejado del modelo que propone Dennett en Consciousness Explained:

Let’s review the key points we’ve identified so far, and add two more that will be of crucial importance as you enter the advanced Stages of practice. Recall that the conscious mind doesn’t actually do anything. Consciousness is a process of information exchange between unconscious sub-minds. (Key Point One, page 192.) Every new skill and novel action results from interactions of the mind-system as a whole in the performance of executive functions. There is no singular “executive” in charge. (Key Point Two, page 204.) The contents of the conscious mind are always and only mental “constructs,” fabrications that come from information processing by unconscious sub-minds. (Key Point Three, page 209.) These fabrications include not only a model of reality, but the ego-Self as well. However, The basic, enduring sense of “self,” of a separate doer of deeds and experiencer of events, is nothing more than a useful but fictional construct of the narrating mind, reified by the discriminating mind.
From this, we can draw out the fifth key point: the mind-system is a dynamic self-programing system, one that’s constantly changing itself. It is the conscious mind that ties the whole system together, and allows it to constantly change and evolve. The sensory and discriminating minds, interacting through consciousness, condition each other. Every event large or small, internal or external, makes its mark, and repeated events produce a kind of “habit-energy” that accumulates over time. The results are astounding: the mind-system creates an entire world from its own mental representations, which it constantly adds to and revises; it assembles a vast and complicated web of views about the nature of reality and the Self; and through the processes of learning, reinforcing behaviors, and developing new motor skills when needed, it acquires more and more automatic programs for doing things. And, of course, intention is involved in all these activities. Indeed, every single emotion, thought, word, and deed comes with an intention. Those intentions mold and shape who and what we are, and determine how we experience events and respond to them in the future.
The final key point is that the experience of consciousness itself is the result of the shared receptivity of unconscious sub-minds to the content passing through the conscious mind. Who is it that’s conscious? The mind-system as a whole. Of what is the mind-system conscious? The products of the individual sub-minds that comprise the mind-system. What is the purpose of the mind-system? To ensure the survival and reproduction of the organism, the psychophysical entity it’s a part of, thus continuing the cycle of life.
This view of the mind may at first seem reductionist or even materialistic. Please don’t jump to those conclusions. They’re far from the truth. This is only the beginning of the real story. Our continued exploration of the mind in the coming Stages will reveal a truth that’s much more profound. The Mind-System model serves as the foundation for these later discussions. In particular, if you grasp the true nature of the mind-system, it helps you avoid the problems created by the illusion of being a Self in charge of “your mind.”