Big Bang


Con los resultados obtenidos por el COBE (Cosmic Background Explorer) lanzado en 1989, se afianzaba el modelo del Big Bang acumulando una gran cantidad de evidencia empírica a su favor, y dejando a su rival cosmológico, el Steady-State model, relegado por su incapacidad para explicar una gran variedad de los fenómenos observables del universo.

Claro, esto es el final del libro que estoy por reseñar, pero es una historia de la que casi todos sabemos el final. Lo que nos cuenta Simon Singh, no es nada nuevo, y cualquiera que haya leído un libro de historia de la ciencia va a encontrar en los primeros capítulos una historia bastante conocida.

Big Bang, es una historia de descubrimientos, desde las primeras especulaciones filosóficas de los griegos, a los clásicos, Ptolomeo, Galileo, Tycho, Kepler, Newton y Einstein. Cuando terminan estos capítulos, el libro gana consistencia y enfoque.

Donde cualquier otro libro de historia de la ciencia empieza a atomizarse por la especialización de las ciencias, éste se mantiene firme enfocándose en la cosmología (una única excepción es la parte en que habla de los descubrimientos hechos en física de las partículas, pero es una excepción forzosa para poder continuar con la exposición)

La narrativa es muy liviana, con pocas formulas, acompañada de muchas anécdotas sobre personalidades y hallazgos afortunados. Todo lo que se espera de un libro de divulgación científica de cosmología básica.
It would be all too easy to label scientists who have exploited serendipity as merely lucky, but that would be unfair. All these serendipitous scientists and inventions were able to build upon their chance observations only once they had accumulated enough knowledge to put them into context. As Louis Paster, who himself benefited from serendipity, put it: "Chance favours the prepared mind." Walpole also highlighted this in his original letter when he described serendipity as the result of "accidents and sagacity".
Furthermore those who want to be touched by serendipity must be ready to embrace an opportuinty when it presents itself, rather than merely abandoning a failed medical trial.
Alexander Fleming's discovery of penicilin depended on a speck of penicillium mould floating in through the window, landing in a petri dish and killing off a bacterial culture. It is highly likely that many microbiologists had previously had their bacterial cultures contaminated by penicillium mould, but they had all discarded their petri dishes in frustration instead of seeing the oportunity to discover an antibiotic that would save millions of lives.

El gran mérito del libro, es remarcar que la evidencia empírica observable acumulada a favor de la teoría del Big Bang no es poca, y que por lo tanto no se trata solamente de una teoría altamente especulativa, sino de un modelo creíble sobre la historia del universo.

Como Singh resume en su libro:
It is important to remember that this history of creation and evolution is backed up with concrete evidence. Physicists such as Gamow, Alpher and Herman performed detailed calculations, estimated the conditions of the early universe and made predictions about how the early universe would leave its mark on the current universe, namely in terms of the ratio of hydrogen to helium and the CMB radiation. These predictions have turned out to be uncannily accurate. As pointed out by the Nobel prize winning physicist Steven Weinberg, the Big Bang model is more than just idle speculation: "Our mistake is not that we take our theories too seriously, but that we do not take them seriously enough. It is always hard to realice that these numbers and equations we play with at our desks have something to do with the real world. Even worse, these often seems to be a general agreement that certain phenomena are just not fit subjects for respectable theoretical and experimental effort. Gamow, Alpher and Herman deserve tremendous credit above all for being willing to take the early universe seriously, for working out what the known physical laws have to say about the first three minutes."
Desgraciadamente Big Bang, publicado en el 2004, incluye las observaciones y especulaciones teóricas cosmológicas realizadas hasta principio de los 90, y enumera muy rápidamente en el epílogo temas tan desconcertantes y fascinantes como la inflación cósmica (no relacionado con fenómenos económicos Argentinos), las supernovas de tipo Ia cuyas observaciones implican que la expansión del universo estaría acelerándose, la existencia de la materia oscura, y la energía oscura

Por desgracia, quedaron completamente fuera del libro acontecimientos posteriores como el lanzamiento del WMAP (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe)  y su rol fundamental en establecer la variante vigente del Big Bang ΛCDM (Lambda cold dark matter)  o el lanzamiento del Planck destinado a mejorar las medidas tomadas por el WMAP.
Los trabajos de divulgación científica suelen necesitar algo de tiempo para que las ideas se asienten y las observaciones se confirmen, así que supongo que para ver estos temas en un trabajo similar nos falta al menos una década.


Consciousness Explained



Al observar el universo, me siento insignificante, parte de algo inmenso e inaprensible. Hay algo de misterio, algo de asombro, una cualidad en la experiencia, que si bien de carácter reflexivo, me lleva a formular algunas de las preguntas más básicas de toda cosmología. ¿Qué es el universo? ¿Tiene una estructura y un orden que yo pueda entender? ¿Empezó de la nada? ¿Algo lo hizo?




El hombre encara estas preguntas de diversas formas; desde una narrativa de carácter religiosa, desde el pensamiento crítico de la filosofía, o desde el racionalismo de la ciencia. Una perspectiva histórica nos permite ver cómo estas formas son extensiones del mismo tipo de exploración, nuevas formas de responder a las mismas preguntas.


Al hacernos estas preguntas, generamos un marco de creencias acerca de la naturaleza del universo, un filtro para organizar experiencias y tomar decisiones, para determinar nuestro lugar en el mundo.


Esta clase de reflexiones me generó un gran interés por la Filosofía, la Ciencia, y la Historia de la Filosofía y de la Ciencia, lectura con la que me vengo entreteniendo desde hace años.


Más recientemente, otra clase de reflexión de carácter introspectiva me introdujo al mundo fascinante de la conciencia, la mente, el cerebro, y amplió mi espectro de lectura (el estudio de la conciencia involucra varias disciplinas que van desde la Filosofía hasta la Neurociencia, pasando por el estudio de la IA en las ciencias de la Computación y la psicología cognitiva).


Me da vergüenza confesar un interés repentino por un tema sobre el cual pasé y repasé más de una vez, leyendo historia de la filosofía cada vez que llegué a Decartes, cada vez que agarré algún libro serio de Epistemología… cogito ergo sum… hay veces que algo fantástico está enfrente de uno y lo miramos como si fuera parte del paisaje, mientras el cogito duerme cómodo en el asiento de atrás.


Por esas cosas del azar, hace unos meses leí con poca expectativa Consciousness: An Introduction, de Susan Blackmore, el libro en sí no me pareció gran maravilla, pero me despertó esa curiosidad latente que venía arrastrando.


Como dije al principio, mirando un cielo estrellado, abatidos por la inmensidad nos preguntamos ¿Qué es el universo? Y de manera similar, descubro también, que cuando introspectivamente miro en los profundos recovecos de la mente (¿?) me pregunto ¿cómo podemos procesar todo lo que percibimos? ¿Cómo decidimos a que prestarle atención? ¿Cómo formulamos el lenguaje? Y más difícil de responder ¿Cómo experimentamos sensaciones? ¿Cómo el cerebro da lugar a la mente? ¿Cómo pasamos de la percepción de objetos físicos materiales a la generación de un mundo interior? (Esto se conoce en el estudio de la conciencia como el Hard Problem of Consciousness
 
De la lectura del libro de Blackmore saqué varios puntos de la bibliografía y empecé por el que parecía más prometedor: Consciousness Explained de Daniel Dennett (me ahorro una vez más el relato sobre la imposibilidad de encontrar nada en librerías locales y traerlo por Amazon).


La importancia del libro de Dennett, está, no tanto en la propuesta de su modelo, como en la demistificación de la conciencia. Algo que de varias formas dice en más de una oportunidad, su principal objetivo es el de demostrar que se puede llegar a una teoría de la conciencia sin recurrir a explicaciones místicas, y que no es una verdad demostrable y evidente que la conciencia presente un problema epistemológico irresoluble para el hombre.


Su modelo en versión resumida, que se encuentra bien pasada la mitad del libro y presupone la lectura de varios capitulos anteriores, lo dejo como curiosidad para los iniciados, dice:

There is no single, definitive "stream of consciousness," because there is no central Headquarters, no Cartesian Theater where "it all comes together" or the perusal of a Central Meaner. Instead of such a single stream (however wide), there are multiple channels in which specialist circuits try, in parallel pandemoniums, to do their various things, creating Multiple Drafts as they go.

Most of these fragmentary drafts of "narrative" play short-lived roles in the modulation of current activity but some get promoted to further functional roles, in swift succession, by the activity of a virtual machine in the brain. The seriality of this machine (its "von Neumanesque" character) is not a "hard-wired" design feature, but rather the upshot of a succession of coalitions of these specialists.
The basic specialists are part of our animal heritage. They were not developed to perform peculiarly human actions, such as reading and writing, but ducking, predator-avoiding, face-recognition, grasping, throwing, berry-picking, and other essential tasks. They are often opportunistically enlisted in new roles, for which their native talents more or less suits them. The result is not bedlam only because the trends that are imposed on all this activity are themselves the product of design. Some of this design is innate, and is shared with other animals. But it is augmented, and sometimes even overwhelmed in importance, by microhabits of thought that are developed in the individual, partly idiosyncratic results of self-exploration and partly the predesigned gifts of culture. Thousands of memes, mostly borne by language, but also by wordless "images" and other data structures, take up residence in an individual brain, shaping its tendencies and thereby turning it into a mind.



Esto puede resultar bastante confuso porque muchos de los términos vienen de diversas especialidades, pero Denett minuciosamente explica todos los términos especializados que utiliza en su libro, para los no iniciados dejo a modo de glosario algunos términos con sus resultados en Wikipedia:

Pseudo-Glosario

Dualidad cartesiana (dualism)
Teatro cartesiano (Cartesian theater)
Fenomenología (Phenomenology)
Qualia
Arquitectura Von Neumann 


Llegando al final del libro, cierra su exposición:

The phenomena of human consciousness have been explained in the preceding chapters in terms of the operations of a "virtual machine," a sort of evolved (and evolving) computer program that shapes the activities of the brain. There is no Cartesian Theater; there are just Multiple Drafts composed by processes of context fixation playing various semi-independent roles in the brain's larger economy of controlling a human body's journey through life. "..." "Qualia" have been replaced by complex dispositional states of the brain, and the self (otherwise known as the Audience in the Cartesian Theater, the Central Meaner, or the Witness) turns out to be a valuable abstraction, a theorist's fiction rather than an internal observer or boss.

The self is "just" the Center of Narrative Gravity.


Denett derrumba varios mitos originados en diversas disciplinas, pero sobre todo se encarga de los provenientes de la Filosofía, su propia especialidad. Destruye la dualidad Cartesiana y el Teatro Cartesiano, y demuestra cómo estas ideas persisten, aun en las ideas de pensadores que las niegan categóricamente. Relativiza la utilidad de la Fenomenología y la existencia de los Qualia, y por sobre todo, avanza racionalmente hacia una explicación de la conciencia como un efecto totalmente explicable dentro del mundo físico material, sin recurrir a explicaciones místicas ni asignar al cerebro cualidades mágicas.


Como reflexión final, una cosmología completa no puede terminar explicando la totalidad de los objetos del universo, tiene que explicar también los sujetos de ese universo.


La Peste

El sábado por la tarde, libro frente al teclado, estaba trascribiendo pasajes, párrafos, frases. A la hora empecé a ser un poco más selectivo, un rato después, con mi mujer preguntadome si iba a trascribir todo el libro, me di cuenta de que no había forma de usar todas esas citas en una crítica del libro sin convertirla en un tratado. Hoy, empezando a escribir estas palabras, se me ocurrió también, que la diferencia entre la literatura de género y la Literatura (si, esa que se escribe con mayúsculas), que justifica por qué estuve trascribiendo tanto, es que una busca entretener y sorprender, la otra explicar la condición humana desde el arte, o, en el caso de Camus, resolver el absurdo de la vida, darle sentido, aunque sea sólo para esos pocos personajes inmateriales de la novela.

En La Peste, el Absurdismo de Camus evoluciona de la apatía de El Extraño, y muestra una cara más amable y  gentil. Este absurdismo, que no es más que un existencialismo rebelde, es el pilar fundamental del pensamiento de Camus. Socialista reformista por necesidad, Camus es un negador de la revolución, y no se puede esperar otra cosa de alguien cuya aproximación a una filosofía es desde el sufrimiento humano, no hay revolución sin sufrimiento o, como expone en La Peste:
¿quién podría afirmar que la eternidad de un goce podía compensar un instante de dolor humano?
La Peste es la crónica del sufrimiento de los ciudadanos de Oran y de la conquista de la adversidad por el espíritu humano y la solidaridad. En el centro de este sufrimiento, está la separación, los que quedan separados por la cuarentena impuesta a la ciudad, los que quedan separados por estar infectados, y por último los que quedan separados por la fatalidad de la muerte.

Como últimamente prolifero muchísimo la temática de Zombis (tenemos comics, películas, series y libros), o como variante con menor contenido supernatural, Pandemias y Epidemias, mi primera aproximación a La Peste fue buscando puntos de encuentro con estos productos. Pronto me di cuenta que estaba ante algo muy distinto, pasa que hoy, estos temas son enfocados desde el género del Terror, es decir con el objetivo de provocar miedo, y el mecanismo clave de provocación está en la desintegración de la comunidad y de la sociedad, en analizar los extremos a los cuales el individuo está dispuesto a llegar para sobrevivir.

Pero la obra de Camus precede a todo esto, no es una novela de terror, y el protagonista principal no es la peste, no es la muerte, es la separación, como sobrellevarla y como enfrentar la tragedia. Al comienzo de la novela se plantean algunos escenarios de desintegración, no se construye un sentido de comunidad y colaboración instantánea, pero se construye en esa dirección, el punto más bajo, una de las imágenes más patéticas del libro es cuando Cottard y Tarrou habían ido los dos a la Ópera Municipal, donde se representaba Orfeo y Eurídice:
“Fue preciso el gran dúo de Orfeo y Eurídice en el tercer acto (en el momento en que Eurídice escapaba de su amante) para que una cierta sorpresa corriera por la sala. Y, como si el cantante no hubiera esperado más que ese movimiento del público o, más aún, como si el rumor llegado desde la platea le hubiera confirmado en lo que sentía, eligió ese momento para adelantarse hacia el foso de manera grotesca, brazos y piernas separados, dentro de su traje antiguo, y para aplastarse contra los rediles de la decoración, que nunca habían dejado de ser anacrónicos, pero que, a los ojos de los espectadores, lo fueron por vez primera y de manera terrible. Pues, al propio tiempo, la orquesta calló, el público de platea se levantó y comenzó lentamente a evacuar la sala, primero en silencio, como se sale de una iglesia, una vez acabado el culto, o de una cámara mortuoria después de una visita, las mujeres recogiéndose las faldas y saliendo con la cabeza baja, los hombres guiando a sus parejas por el codo y evitándoles el choque con los asientos. Pero, poco a poco, el movimiento se precipitó, el cuchicheo se convirtió en exclamación y la multitud afluyó hacia las salidas y se precipitó por ellas, para terminar por atropellarse gritando. Cottard y Tarrou, que se habían limitado a levantarse, quedaron solos frente a una de las imágenes de la vida de entonces: la peste en escena bajo el aspecto de un histrión desarticulado y, en la sala, un lujo inútil, bajo la forma de abanicos olvidados y encajes colgando sobre el rojo de las butacas.”
Pero Camus no insiste con este tipo de imágenes, la novela no es una compilación de imágenes sensibles, es algo más, y busca responder la pregunta ¿Qué sentido tiene la plaga, porque dios, la naturaleza o la existencia pueden permitir este sinsentido de muerte y sufrimiento?

Por supuesto, la primer respuesta es que no tiene sentido, es lo absurdo de la realidad, la carencia última de sentido. Pero existe una segunda respuesta, como responde Rieux “Puede servir para hacer mejores a algunos.”

La Peste pone en jaque a la ciudad de Oran, la lleva al límite de la subsistencia, pero también actúa como un elemento de cohesión de la comunidad. No desde el comienzo, sino luego de la revelación de que nadie está al margen de la peste, a nadie le es ajena. La Peste, el sufrimiento, o llegado el caso el problema de la existencia en sí misma, es un asunto de todos, y la mejor forma de sobrellevar esta existencia en un mundo lleno de sufrimiento es colaborando y cooperando cómo seres sociales que somos.

Un esbozo de cómo se produce este cambio de percepción de la comunidad, se presenta muy claro en el personaje de Rambert un extranjero, atrapado en la ciudad, que para reunirse con su pareja debe encontrar la forma de fugarse violando las restricciones de la cuarentena. Después de largos preparativos muchos de ellos frustrados y todos ilegales, cuando estaba todo listo para pasar la frontera, Rambert le confiesa al doctor Rieux que se queda, que no puede irse porque sentiría vergüenza. Rieux le responde ofendido que no puede dar vergüenza preferir la felicidad. Rambert remata “Sí, pero puede avergonzar ser feliz uno sólo”. Y así, un potencial desertor se convierte en un aliado en la lucha contra la peste, que es la lucha contra el sufrimiento, contra la creación, el universo.
Rambert: He pensado siempre que yo era un extraño en esta ciudad y que nada tenía que hacer con ustedes. Pero ahora que he visto lo que he visto sé que soy de aquí, lo quiera o no. Esta historia nos concierne a todos.
En toda la obra Camus valora por sobre todo los pequeños aportes del hombre común a la vida de la comunidad, no el sacrificio (tal vez falso) del santo, sino el compromiso del hombre para con el hombre.
Sí; si es cierto que los hombres tienden a proponerse ejemplos y modelos, que llaman héroes, y si es absolutamente preciso que haya uno de ellos en esta historia, el narrador propone justamente a este héroe insignificante y borroso, que no tenía sino un poco de bondad en el corazón y un ideal aparentemente ridículo. Lo cual dará a la verdad lo que le corresponde, al heroísmo el lugar secundario que le es propio, siempre detrás y nunca antes de la exigencia generosa de la felicidad.
Este héroe es Grand, justamente insignificante, un funcionario de pocos logros y pequeñas aspiraciones que busca escribir una obra fantástica de la que jamás tiene más que una primer frase.

En este mundo no hacen falta héroes, este no puede ser un mundo donde el sacrificio de unos pocos sea necesario para la tranquilidad o felicidad de los demás. Tiene que bastar con el compromiso de todos, con el esfuerzo de querer ser mejores. Cómo le dice Tarrou a Rambert cuando este les confiesa que prefiere quedarse a combatir la peste, si quiere compartir la desdicha de los hombres nunca tendría tiempo para la felicidad. Hay que elegir. El santo tiene tan poco lugar cómo el héroe, son figuras inalcanzables que no nos hacen mejores, y hasta justifican el desinterés y la apatía.
Rieux: siento más solidaridad con los vencidos que con los santos. Creo que no me gustan ni el heroísmo ni la santidad. Me interesa sólo ser un hombre.
Un hombre debe combatir por las víctimas. Pero si deja de amar todo, ¿de qué le sirve luchar?
Y tal vez por todo esto es que en la novela Camus decide salvar a Grand, su insignificante héroe, pero no a Tarrou que quiere ser un santo.
Si hay algo que se pueda desear siempre y conseguir a veces, es la ternura humana.
Pero para quienes, por el contrario, se habían dirigido, por encima del hombre, a algo que ni siquiera se imaginaban, no hubo respuesta. Tarrou pareció alcanzar esa paz difícil de la que hablaba, pero sólo la encontró en la muerte, en una hora en que ya no podía servirle de nada. Si todos aquellos que Rieux veía en el umbral de sus puertas, en la luz declinante, apretados con todas sus fuerzas y mirándose con arrobo, habían obtenido, en cambio, lo que querían, es porque habían pedido lo único que dependía de ellos. Y Rieux, en el momento de doblar hacia la calle de Cottard y Grand, pensaba que era justo que, de tarde en tarde, la alegría viniese a recompensar a quienes se conforman con el hombre y con su pobre y terrible amor.
El existencialismo, o para el caso, el absurdismo, plantea una base muy dura sobre la que elaborar una forma de entender o enfrentar la vida, pero una vez sobrellevado el abatimiento y la desilusión, deja mucha fortaleza. En el caso de La Peste, es desde esa fortaleza estoica construida desde el conocimiento del sufrimiento, desde donde Camus dice sencillamente que lo que se aprende de las calamidades es que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio. Rieux, el doctor, sabe que sus victorias serán siempre provisionales, la muerte siempre termina alcanzando a sus pacientes, pero sabe también que no es razón para dejar la lucha.

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