La Peste

El sábado por la tarde, libro frente al teclado, estaba trascribiendo pasajes, párrafos, frases. A la hora empecé a ser un poco más selectivo, un rato después, con mi mujer preguntadome si iba a trascribir todo el libro, me di cuenta de que no había forma de usar todas esas citas en una crítica del libro sin convertirla en un tratado. Hoy, empezando a escribir estas palabras, se me ocurrió también, que la diferencia entre la literatura de género y la Literatura (si, esa que se escribe con mayúsculas), que justifica por qué estuve trascribiendo tanto, es que una busca entretener y sorprender, la otra explicar la condición humana desde el arte, o, en el caso de Camus, resolver el absurdo de la vida, darle sentido, aunque sea sólo para esos pocos personajes inmateriales de la novela.

En La Peste, el Absurdismo de Camus evoluciona de la apatía de El Extraño, y muestra una cara más amable y  gentil. Este absurdismo, que no es más que un existencialismo rebelde, es el pilar fundamental del pensamiento de Camus. Socialista reformista por necesidad, Camus es un negador de la revolución, y no se puede esperar otra cosa de alguien cuya aproximación a una filosofía es desde el sufrimiento humano, no hay revolución sin sufrimiento o, como expone en La Peste:
¿quién podría afirmar que la eternidad de un goce podía compensar un instante de dolor humano?
La Peste es la crónica del sufrimiento de los ciudadanos de Oran y de la conquista de la adversidad por el espíritu humano y la solidaridad. En el centro de este sufrimiento, está la separación, los que quedan separados por la cuarentena impuesta a la ciudad, los que quedan separados por estar infectados, y por último los que quedan separados por la fatalidad de la muerte.

Como últimamente prolifero muchísimo la temática de Zombis (tenemos comics, películas, series y libros), o como variante con menor contenido supernatural, Pandemias y Epidemias, mi primera aproximación a La Peste fue buscando puntos de encuentro con estos productos. Pronto me di cuenta que estaba ante algo muy distinto, pasa que hoy, estos temas son enfocados desde el género del Terror, es decir con el objetivo de provocar miedo, y el mecanismo clave de provocación está en la desintegración de la comunidad y de la sociedad, en analizar los extremos a los cuales el individuo está dispuesto a llegar para sobrevivir.

Pero la obra de Camus precede a todo esto, no es una novela de terror, y el protagonista principal no es la peste, no es la muerte, es la separación, como sobrellevarla y como enfrentar la tragedia. Al comienzo de la novela se plantean algunos escenarios de desintegración, no se construye un sentido de comunidad y colaboración instantánea, pero se construye en esa dirección, el punto más bajo, una de las imágenes más patéticas del libro es cuando Cottard y Tarrou habían ido los dos a la Ópera Municipal, donde se representaba Orfeo y Eurídice:
“Fue preciso el gran dúo de Orfeo y Eurídice en el tercer acto (en el momento en que Eurídice escapaba de su amante) para que una cierta sorpresa corriera por la sala. Y, como si el cantante no hubiera esperado más que ese movimiento del público o, más aún, como si el rumor llegado desde la platea le hubiera confirmado en lo que sentía, eligió ese momento para adelantarse hacia el foso de manera grotesca, brazos y piernas separados, dentro de su traje antiguo, y para aplastarse contra los rediles de la decoración, que nunca habían dejado de ser anacrónicos, pero que, a los ojos de los espectadores, lo fueron por vez primera y de manera terrible. Pues, al propio tiempo, la orquesta calló, el público de platea se levantó y comenzó lentamente a evacuar la sala, primero en silencio, como se sale de una iglesia, una vez acabado el culto, o de una cámara mortuoria después de una visita, las mujeres recogiéndose las faldas y saliendo con la cabeza baja, los hombres guiando a sus parejas por el codo y evitándoles el choque con los asientos. Pero, poco a poco, el movimiento se precipitó, el cuchicheo se convirtió en exclamación y la multitud afluyó hacia las salidas y se precipitó por ellas, para terminar por atropellarse gritando. Cottard y Tarrou, que se habían limitado a levantarse, quedaron solos frente a una de las imágenes de la vida de entonces: la peste en escena bajo el aspecto de un histrión desarticulado y, en la sala, un lujo inútil, bajo la forma de abanicos olvidados y encajes colgando sobre el rojo de las butacas.”
Pero Camus no insiste con este tipo de imágenes, la novela no es una compilación de imágenes sensibles, es algo más, y busca responder la pregunta ¿Qué sentido tiene la plaga, porque dios, la naturaleza o la existencia pueden permitir este sinsentido de muerte y sufrimiento?

Por supuesto, la primer respuesta es que no tiene sentido, es lo absurdo de la realidad, la carencia última de sentido. Pero existe una segunda respuesta, como responde Rieux “Puede servir para hacer mejores a algunos.”

La Peste pone en jaque a la ciudad de Oran, la lleva al límite de la subsistencia, pero también actúa como un elemento de cohesión de la comunidad. No desde el comienzo, sino luego de la revelación de que nadie está al margen de la peste, a nadie le es ajena. La Peste, el sufrimiento, o llegado el caso el problema de la existencia en sí misma, es un asunto de todos, y la mejor forma de sobrellevar esta existencia en un mundo lleno de sufrimiento es colaborando y cooperando cómo seres sociales que somos.

Un esbozo de cómo se produce este cambio de percepción de la comunidad, se presenta muy claro en el personaje de Rambert un extranjero, atrapado en la ciudad, que para reunirse con su pareja debe encontrar la forma de fugarse violando las restricciones de la cuarentena. Después de largos preparativos muchos de ellos frustrados y todos ilegales, cuando estaba todo listo para pasar la frontera, Rambert le confiesa al doctor Rieux que se queda, que no puede irse porque sentiría vergüenza. Rieux le responde ofendido que no puede dar vergüenza preferir la felicidad. Rambert remata “Sí, pero puede avergonzar ser feliz uno sólo”. Y así, un potencial desertor se convierte en un aliado en la lucha contra la peste, que es la lucha contra el sufrimiento, contra la creación, el universo.
Rambert: He pensado siempre que yo era un extraño en esta ciudad y que nada tenía que hacer con ustedes. Pero ahora que he visto lo que he visto sé que soy de aquí, lo quiera o no. Esta historia nos concierne a todos.
En toda la obra Camus valora por sobre todo los pequeños aportes del hombre común a la vida de la comunidad, no el sacrificio (tal vez falso) del santo, sino el compromiso del hombre para con el hombre.
Sí; si es cierto que los hombres tienden a proponerse ejemplos y modelos, que llaman héroes, y si es absolutamente preciso que haya uno de ellos en esta historia, el narrador propone justamente a este héroe insignificante y borroso, que no tenía sino un poco de bondad en el corazón y un ideal aparentemente ridículo. Lo cual dará a la verdad lo que le corresponde, al heroísmo el lugar secundario que le es propio, siempre detrás y nunca antes de la exigencia generosa de la felicidad.
Este héroe es Grand, justamente insignificante, un funcionario de pocos logros y pequeñas aspiraciones que busca escribir una obra fantástica de la que jamás tiene más que una primer frase.

En este mundo no hacen falta héroes, este no puede ser un mundo donde el sacrificio de unos pocos sea necesario para la tranquilidad o felicidad de los demás. Tiene que bastar con el compromiso de todos, con el esfuerzo de querer ser mejores. Cómo le dice Tarrou a Rambert cuando este les confiesa que prefiere quedarse a combatir la peste, si quiere compartir la desdicha de los hombres nunca tendría tiempo para la felicidad. Hay que elegir. El santo tiene tan poco lugar cómo el héroe, son figuras inalcanzables que no nos hacen mejores, y hasta justifican el desinterés y la apatía.
Rieux: siento más solidaridad con los vencidos que con los santos. Creo que no me gustan ni el heroísmo ni la santidad. Me interesa sólo ser un hombre.
Un hombre debe combatir por las víctimas. Pero si deja de amar todo, ¿de qué le sirve luchar?
Y tal vez por todo esto es que en la novela Camus decide salvar a Grand, su insignificante héroe, pero no a Tarrou que quiere ser un santo.
Si hay algo que se pueda desear siempre y conseguir a veces, es la ternura humana.
Pero para quienes, por el contrario, se habían dirigido, por encima del hombre, a algo que ni siquiera se imaginaban, no hubo respuesta. Tarrou pareció alcanzar esa paz difícil de la que hablaba, pero sólo la encontró en la muerte, en una hora en que ya no podía servirle de nada. Si todos aquellos que Rieux veía en el umbral de sus puertas, en la luz declinante, apretados con todas sus fuerzas y mirándose con arrobo, habían obtenido, en cambio, lo que querían, es porque habían pedido lo único que dependía de ellos. Y Rieux, en el momento de doblar hacia la calle de Cottard y Grand, pensaba que era justo que, de tarde en tarde, la alegría viniese a recompensar a quienes se conforman con el hombre y con su pobre y terrible amor.
El existencialismo, o para el caso, el absurdismo, plantea una base muy dura sobre la que elaborar una forma de entender o enfrentar la vida, pero una vez sobrellevado el abatimiento y la desilusión, deja mucha fortaleza. En el caso de La Peste, es desde esa fortaleza estoica construida desde el conocimiento del sufrimiento, desde donde Camus dice sencillamente que lo que se aprende de las calamidades es que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio. Rieux, el doctor, sabe que sus victorias serán siempre provisionales, la muerte siempre termina alcanzando a sus pacientes, pero sabe también que no es razón para dejar la lucha.

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Elric of Melniboné

Con la popularidad alcanzada hoy por la fantasía heroica, post adaptación de Lord of the Rings al cine y la televisación de Game of Thrones, los clichés, modismos y el lenguaje mismo del género son parte de la cultura popular casi en igual medida que el mundo de los superhéroes.

En este contexto, es difícil analizar o incluso leer la saga de Elric of Melniboné fuera del hipertexto del género al que pertenece. Difícil porque el texto se lee muy fácilmente como una crítica al estado de lo que constituía la fantasía heroica hasta ese momento, y porque es negando aquellos modismos que Michael Moorcock (que los lee en forma despectiva) termina creando el arquetipo del antihéroe.

Elric es delgado, albino, débil, frágil, todo lo opuesto de Conan, un personaje supuestamente amoral que para mantenerse con vida necesita de hierbas especiales, o la energía vital que le provee su espada sentiente Stormbringer que no sólo mata a sus enemigos, sino que también devora sus almas.

Es una crítica al modo de épica romántica en que está escrito, entre otras cosas Lord of the Rings, modo que Moorcock califica de Epic Pooh; porque es una prosa para geriátrico, donde constantemente se busca complacer sin brusquedades, con héroes intachables, villanos inconfundibles, el final inevitablemente favorable... en cambio, el tono de Elric es, casi opuesto, ácido, parco, a veces lacónico.

La saga en sí, es una serie de historias cortas, compilada por diferentes editoriales en distinta forma, y cuya primera historia apareció por primera vez en 1961. En ese momento, por todo lo mencionado arriba, fue vanguardia y siendo uno de los primeros arquetipos del antihéroe, fue copiado innumerables veces, la última y más notoria con el nombre de Geralt of Rivia el alvino antihéroe de la saga The Witcher hoy muy popular por sus videojuegos.

Cómo género se la encuentra tanto en el subgenero Sword & Sorcery cómo en el de High Fantasy. Cada historia por separado se lee como una aventura individual, con un trasfondo de lucha épica entre las fuerzas del caos y el orden.

En su totalidad, la saga original no supera por mucho las mil páginas, leerla está muy lejos de ser un emprendimiento titánico como pueden ser sagas más recientes, como The Wheel of Time o Malazan Book of the Fallen.

A pesar de ser limitada en extensión, leída de corrido logra en ciertas ocasiones volverse repetitiva; Varias veces Elric se encuentra vencido, a merced de algún enemigo que elige postergar su muerte para hacerlo sufrir, y deus ex machina mediante, Elric logra escapar; o viceversa, Elric, a pasos de alcanzar su venganza es frustrado por algún artilugio que permite escapar a su némesis, postergando la situación hasta la próxima historia.

Por supuesto, esto se debe a que en su concepción, Elric es una serie en el sentido de publicación de la era de las revistas de género, que guarda más similitud con una saga cómo Conan que con otras sagas actuales, publicadas directamente en formato de libro. Valga más como advertencia al lector que como crítica de forma.

El texto en sí es simple, es una serie de aventuras sin mayores complicaciones, breve en descripciones y desde el punto de vista del narrador omnisciente. Comienza la historia narrando la caída de Elirc del trono, la traición de su primo y la muerte de su amada. Moorcock crea de este modo un antihéroe atrapado en sus circunstancias, un personaje anacrónico de una raza en decadencia, aliado de las fuerzas del caos pero destinado a luchar en contra de éstas.

A medida que la saga avanza se va produciendo una metamorfosis en el tono que Moorcock utiliza, existen momentos sobre el comienzo, donde acusa y hace responsable a Elric, como la muerte del duque Avan Astran:
He died because Elric of Melnibonè desired a peace and a knowledge he could never find. He died by the Black Sword.
Elric es el actor, Stormbringer el instrumento utilizado para dar muerte. Pero, tratándose de una espada sentiente, Moorcock disloca esta relación y la invierte, convirtiendo a Elric en el instrumento y a Stormbringer en el actor de varias muertes.

Al mismo tiempo, Elric es una encarnación del Eternal Champion predestinado a devolver el balance entre las fuerzas del caos y el orden, y forzado a esgrimir Stormbringer a pesar de sus reservas y temores por tratarse de un instrumento del caos.

Así, dentro del texto Elric carga con la culpa y la pena de estos actos, pero fuera del texto Moorcock lo libera de esta carga, dejando a sus lectores incapaces de juzgarlo como asesino. Como agente del destino y portador de Stormbringer, Elric es más victima que victimario.

Ahí es donde Moorcock falla, Elric es EL antihéroe, está aliado a las fuerzas del caos (que en un principio asocia con el mal), persigue objetivos egoístas, pero al final, es instrumento último del destino, y si bien el final no es nada comparable con un final romántico del tipo de Lord of the Rings, no alcanza las expectativas que genera la misma crítica que Moorcock hace del género.

Indudablemente Elric es un personaje de estatura mítica y su lectura no sólo tiene mérito desde el punto de vista del análisis de la evolución del género fantástico, pero desgraciadamente es está lectura crítica hacia el género, y no el propio contenido, la que brinda su lectura más satisfactoria.

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The Castle of Otranto

Publicada por primera ves en 1764, The Castle of Otranto de Horace Walpole es considerada la primera obra de ficción Gótica.


En su publicación original, Walpole le da autenticidad al texto mencionando en su prefacio que la historia, es una traducción hecha de un viejo manuscrito italiano. El libro fue un éxito en su tiempo y se vendió en tres meses, tras lo cual Walpole realizó una segunda edición con el título The Castle of Otranto: A Gothic Story y un nuevo prefacio donde reconoce su autoría.


Mientras se publicaban estas ediciones de The Castle of Otranto, lo Gótico era sinónimo de la barbarie que siguió a la caída del imperio romano, del oscurantismo y decadencia que sólo fue posible revertir mediante el retorno al pensamiento clásico… Walpole, fue una de las primeras figuras interesadas en cuestionar esta lógica y redescubrir las virtudes de lo Gótico, colaborando no sólo con esta historia sino también en el movimiento arquitectónico del mismo nombre. Llegó a realizar modificaciones en su casa de Strawberry Hill para convertirlo en un pequeño castillo propio del estilo.

Desde una perspectiva moderna, la historia parece bastante ridícula, poco convincente y con personajes extremadamente estereotipados. Tal vez la mejor forma de explicar el éxtio que alcanzara en su época la haya dado Howard Philips Lovecraft en su libro Supernatural Horror:

Such is the tale; flat, stilted, and altogether devoid of true cosmic horror which makes real literature. Yet such was the thirst of the age for those touches of strangeness and spectral antiquity which reflects, that it was seriously received by the soundest readers and raised in spite of its intrinsic ineptness to a pedestal of lofty importance in literary history. What it did above all else was to create a novel type of scene, puppet-characters, and incidents; which, handled to better advantage by writers more naturally adapted to weird creation, stimulated the growth of an imitative Gothic school which in turn inspired the real weavers of cosmic--terror the line of actual artists beginning with Poe.

La clave está en la palabra strangeness; en el genero Gótico, al igual que en la Ciencia Ficcion la diferenciación con el resto de la literatura es el extrañamiento, y la clave en esa diferenciación es la posibilidad de lo extraordinario, lo sorprendente, y en el caso del Gótico, lo fantástico. La clase burguesa que emergía en la europa del siglo XVIII estaba ávida de esta literatura del extrañamiento que encontró como catalizador figuras como la de Walpole.

La lectura de The Castle of Otranto es bastante sencilla, la historia es muy básica, con una ambientación medieval cargada de fantasmas y caballeros, y sin embargo es tan diferente del estándar Gótico actual, que casi puede considerarse un género diferente. Cuando en la narración se describe el casco gigante que tras su caída quita la vida del hijo de Manfred, la inverosimilitud del echo nos alerta… volvemos atrás, releemos con atención y concluimos que debe ser un casco verdaderamente grande, posteriormente utilizan el casco como prisión para Theodore y nos encontramos con un problema de difícil solucion… en nuestro paradigma de ficción Gótica estamos más que acostumbrados a lidiar con Vampiros, Hombres lobo, Casas embrujadas, Fantasmas, etc. y sin embargo pero al aproximarnos a un texto como este nos chocamos con algunos elementos fantásticos que encontramos difícil no rechazar.

Sin lugar a duda lo sobrenatural tiene un lugar privilegiado en la historia, pero en ninguno de los casos es esencial al climax o a los sentimientos que transmite, funcionan más bien como un accesorio para actualizar el pasado, es la forma que desde esta novela en adelante utilizara la ficción Gótica para que el pasado este siempre al acecho del presente, sea en la forma de fantasmas, embrujos, maldiciones y demás. La única particularidad tal vez, es que en este caso el uso es bastante torpe o intencionalmente poco creible… una espada gigante es algo creible, que hagan falta cien personas para transportarla parece excesivo incluso dentro del contexto.


Para resolver estos conflictos, conviene una lectura más ligera, tomar menos en serio el texto, y perder menos tiempo forzando la verosimilitud y más en la búsqueda de las raíces de algunas de las temáticas típicas del género, como el castillo embrujado lleno de pasadizos secretos, las precencias fantasmales y la persecución material/psicológica.


Llama mucho la atención una escena casi cómica donde Manfred pierde la paciencia y pide a sus guardias que describan el motivo de su estado de alteración, los guardias dan vueltas y más vueltas describiendo la excitación en el que se encuentran sin llegar a mencionar lo que vieron… finalmente y luego de infinitas amenazas y cerca de dos hojas, Manfred logra que vayan al grano y le hablen de una pieza de armadura del mismo tamaño que el casco que matara a su hijo. Devuelta, esto llama la atención, porque el Gótico actual está casi enteramente desprovisto de comedia.

Lejos de ser una obra maestra, The Castle of Otranto es un catalizador del cambio de gusto de una época, y el disparador de un género literario, su valor actual fuera del ámbito del estudio literario es una mera curiosidad, fácil de satisfacer por la brevedad de la obra y por su disponibilidad en forma gratuita gracias al proyecto gutemberg, para quienes tengan ganas pueden acceder a bajarlo de la página: http://manybooks.net/titles/walpolehoraetext96cotrt10.html


The Bad Plus!

Describir la experiencia no es tarea sencilla, ni siquiera describir la banda es sencillo… un trio de Jazz acústico que en sus actuaciones en vivo por momentos suenan más fuerte, caóticos y discordiantes que cualquier banda de Heavy Metal mientras hacen covers de bandas tan discimiles como Nirvana, Blondie, Rush, Bowie, Tears for Fears, Queen, Wilco o Black Sabath.


La clave de un trio de Jazz como The Bad Plus es la dinámica e improvisación. Alternando entre momentos de caos en su máximo estado de pureza y otros relajados, cargados de texturas y colores. Al final, los dos son fundamentales para crear la experiencia, utilizando un rango dinámico pocas veces visto en la música popular moderna.


Ya hacen unos cuantos años que Reid Anderson, Ethan Iverson y David King utilizan sus instrumentos para derrumbar las barreras que separan el Jazz del Rock, el Grunge, el Pop y hasta el Heavy Metal. Para conseguirlo, utilizan entre otras cosas, covers de varios clásicos contemporáneos que ellos se proponen deconstruir desde el lenguaje del Jazz. El uso “innovador” del término acuñado por Jacques Derrida como estrategia para encarar un texto resulta extraño, y no del todo apropiado. Los covers son todos muy buenos, por momentos creando enorme tensión entre la interpretación y lo que persiste en nuestra memoria, pero siempre retornando al territorio conocido de las melodías reconocibles.

Seamos sinceros, no hay nada nuevo en lo que hacen… la novedad está en la fuente de los covers, ningúna banda de Jazz había elegido temas de Grunge o Heavy Metal para incorporar en su repertorio. En el fondo, The Bad Plus busca popularizar un género que, originario de buena parte de la música popular moderna, desgraciadamente se volvió bastante snob.

De los covers destacan Smells Like Teen Spirit de Nirvana (These Are The Vistas [2003]), Heart of Glass de Blondie (These Are The Vistas [2003]), Iron Man de Black Sabath (Give [2004]), Life on Mars de David Bowie (Prog [2007]) y Radio Cure de Wilco (For All I Care [2009]) con la vocalista alternativa Wendy Lewis.

Si bien una parte importante de su obra son los covers, no echan sombra sobre su producción original, que componen e interpretan con fuerza como Big Eater, 1979 Semi-Finalist o Rhinoceros Is My Profession, donde dejan lucir la capacidad dinámica del grupo para generar intensos cambios de humor, pasando de picos casi estresantes de tensión a esos momentos tan típicos del Jazz donde sin una línea melódica clara, pero cargados de una atmosfera delicada llena de sentimiento.

De su discografía lo mejor son discos como These Are The Vistas [2003], Give [2004], Suspicious Activity [2005], y Prog [2007] donde tenemos una muestra del The Bad Plus original y de sus excelentes covers. Sus dos últimos discos rompen con esta lógica: For all I Care [2009] es casi en su totalidad un disco de covers con la colaboración de la cantante alternativa Wendy Lewis, no es un mal disco, pero es demasiado respetuoso de los temas originales para lo que cabe esperar de la banda; Never Stop [2010] es un disco sin covers, buen disco también, pero le falta ese toque de territorio conocido que también es de esperar en la obra de The Bad Plus.

Hace unos años tuve la suerte de poder ir a verlos a La Trastienda. Reid Anderson al centro con su contrabajo, marcando los tiempos, es la mente maestra detrás de los “cambios de humor” de la banda; El piano de Ethan Iverson a la izquierda, aporta buena parte de las sutilezas y colores, en flujo variable surgen las notas que por momentos cargan de significado los intervalos; por último Dave King en la esquina derecha, sin palillos golpea su batería a mano pelada dándole al espectáculo una fuerza increíble en los momentos más roqueros, y con igual habilidad se diluye, da un paso atras generando texturas sútiles. Una experiencia digna de repetir y recomendar.

2012

Nuestras expectativas y la actitud que tomamos frente a una película, afectan significativamente la experiencia y la impresión que ésta nos causa.

Desde luego que antes de comenzar a ver una película de Roland Emmerich, y repasando brevemente su repertorio (Independence Day, Godzilla, The Day After Tomorrow) adopté una actitud pochoclera y eliminé todo tipo de expectativa… ¡a subir el volumen, apagar el cerebro y entretenerse!

Y esto habría sido suficiente para entretenerme con la mayoría de los sinsentidos hollywoodenses, pero esta película es excepcional…

Pensando en una palabra lo suficientemente denigrante pero que no resulte demasiado ofensiva llegue a la siguiente conclusión:

¡2012 es una porquería!

El diccionario dice:
  1. f. col. Suciedad,basura
  2. Cosa vieja,inútil o de poco valor
  3. Acción indecente o contraria a la moral
  4. Golosina, alimento poco nutritivo o perjudicial para la salud

¡Y lo encuentro sorprendentemente apropiado!

No satisfecho con violar las leyes de la física, Emmerich destruye también las leyes de la probabilidad, poniendo escena tras escena a sus personajes en situaciones absurdas, increíbles y poco logradas.

Y sin embargo, por improbable que parezca, la resolución de cada situación de peligro es siempre la misma y predecible por cualquiera con más de un dedo de frente. No hacen falta más de 20 minutos de película para darse cuenta de quién vive y quién muere.



Pandorum

Pocos géneros me resultan tan atractivos como el de la ciencia ficción, posiblemente resultado de mis primeras lecturas infantiles, por este motivo suelo estar bastante alerta al estreno de las películas del género.

Pandorum es una de esas películas en las que desgraciadamente los guionistas pensaron que necesitaban agregar elementos del género del horror para conseguir un producto de entretenimiento masivo.


Algunos condimentos para sazonar su película de Ciencia Ficción:

  1. Aliens
  2. Mutantes
  3. Zombis
  3. Nave maligna
  4. Locura espacial
  5. Pasillos oscuros


Resumiendo brevemente el argumento, en la tierra la humanidad enfrentada con el problema de escasez de recursos y crecientes problemas de sobrepoblación, construye una nave para colonizar el planeta habitable más cercano. La historia se desarrolla en la nave, donde dos individuos despiertan del hipersueño con pérdida parcial de memoria y encuentran la nave a oscuras y con varios de los accesos clausurados.

El argumento en última instancia es la excusa, es decir la justificación del por qué de las persecuciones y peleas con mutantes caníbales en una nave gigantesca y oscura. Desde este punto de vista, fallas más fallas menos, el argumento es convincente y hasta se podría decir que bueno.

Coescrita entre el director Christian Alvart y el escritor Travis Milloy, ambos aún en sus primeros pasos, el problema de Pandorum es justamente el guión, la forma en que se cuenta la historia, la cantidad de tiempo y la forma en que se narran los acontecimientos que llevaron a circunstancias tan desalentadoras.

Un buen guión busca el equilibrio y la integración entre la acción, el suspenso y el desarrollo de la trama donde los personajes buscan qué los llevó a la situación actual… éste no es el caso de Pandorum, donde a una primera etapa de misterio le sigue la persecuta mutante que ocupa el 70% del tiempo de la película, unos minutos de explicación y luego el final feliz.

En un poco más de detalle, Ben Foster (que personifica a un ingeniero de la nave) parte hacia el reactor principal de la nave guiado por un Dennis Quaid que con poco esfuerzo logra un papel convincente. En el camino se encuentra con personas que no tienen nada que aportar sobre qué puede estar pasando pero se suman a su causa y finalmente, mutantes de por medio, se cruzan con un estereotipo de chaman indio que les cuenta lo que pasó con la nave, su tripulación y su carga todo en una sola escena.

Unos minutos más tarde, la película busca en forma atolondrada encontrar un final convincente, hay una vuelta de tuerca, e inmediatamente después le sigue el final feliz, todo demasiado comprimido después de tanto tiempo perdido en persecuciones de escasa relevancia.

Hay dos cosas que me irritan con este tipo de películas; primero la necesidad de agregar algo para hacerla “entretenida” en este caso los mutantes; segundo los errores comunes que degradan notoriamente lo que de otra forma podría ser una película igualmente entretenida, pero mucho más sólida, en este caso el mal uso de los tiempos y el guión relativamente pobre.

Hace un par de meses vi Moon de Duncan Jones, que se conforma con ser una película de ciencia ficción sin zombis, mutantes o aliens, muy recomendable pero me encontró con pocas ganas de escribir nada sobre ella.

A pesar de todo, es un entretenimiento razonable para quienes no se pongan expectativas muy altas.



Machinarium

Machinarium es una excelente demostración del video juego como expresión artística. Desde los excelentes fondos dibujados a mano, la forma de contar la historia, los puzles novedosos y la música exótica, todo destila un ambiente único con mucha personalidad, donde cada elemento suma a la construcción de la experiencia de juego.

En lo técnico, es una aventura gráfica desarrollada en Flash y hay poco que agregar, es medio molesto que no se pueda ajustar la pantalla para ocupar todo el monitor, además de otras limitaciones propias de un programa en Flash, como la inexistencia de un menú contextual para el botón derecho o la imposibilidad de cancelar una orden.

En cuanto al juego en si, como en casi toda aventura, el camino del éxito está pavimentado de puzzles y combinaciones, pero a diferencia de otras aventuras donde revisar cada pixel con el cursor puede bastar, en este caso hay que sumar al nivel de dificultad que no sabremos si se puede interactuar con algo hasta que nuestro mecánico amigo se encuentre dentro del alcance del objeto.

Por lo general, hay un acertijo para resolver en cada escenario, y no es poco frecuente acumular en el inventario entre 3 y 6 objetos, pero la verdadera dificultad esta en alguno de los puzles que pueden hacer perder la paciencia a más de uno… nada que no se puede resolver con un poco de paciencia, y como siempre, la satisfacción al resolverlos es directamente proporcional a la dificultad de los mismos.

A pesar de la dificultad y de los pequeños contratiempos técnicos, el encanto del juego es innegable. En todo el juego no se dice una palabra, las interacciones entre personajes se dan por gestos exagerados y sonidos inentendibles, y toda la historia es contada en globitos de dialogo como en un comic, en los que nuestro personaje recuerda los eventos que lo llevaron a estar separado de su pareja.

No hacen falta más de unos minutos para sentir simpatía por el juego, una historia sencilla, adornada con personajes muy emotivos, un estilo gráfico que recuerda un mix extraño entre un Giger infantil con The Nightmare Before Christmas y una banda sonora que acompaña con sonidos muy poco convencionales.

En un mundo de juegos que sobrepasan en costos y en ganancias a varias de las superproducciones de Hollywood, es bueno encontrar estas joyas, tan diferentes a la corriente principal. Lo mejor de que sea un juego en flash es que pueden jugar la demo on-line en http://machinarium.net/demo/ que lo disfruten!


El libro del Sol Nuevo

Son pocos los libros que nos marcan, muchos menos los que resisten una relectura crítica después de unos años.

Para mí, es el caso de El Libro del Sol Nuevo de Gene Wolfe. Lo leí originalmente hace más de diez años en una traducción al español bastante buena publicada por editorial Minotauro, recientemente me sentí tentado por el texto en su idioma original publicado por TOR.

Wolfe utiliza un estilo sutil, evita ser demasiado explicito, deja pistas para que el lector educado disfrute el placer de encontrarlas. Ésta es una obra que nos alienta a una lectura atenta y crítica, premiando constantemente al lector por su esfuerzo.

En este sentido se ha dicho que El libro del Sol Nuevo es el Ulises de la ciencia ficción, pero a diferencia de Joyce, Wolfe no esconde enigmas para gloria de su autor, siempre avisa al lector atento, y utiliza la sutileza de lenguaje como parte integral de la obra para ayudar a ambientar al lector.

Wolfe es uno de esos autores que en su carrera ha sido más criticado que leído. Los críticos y escritores lo consideran uno de los mejores escritores de ciencia ficción, e incluso ha sido considerado el mejor escritor norteamericano con vida. Sin embargo sus obras se encuentran lejos de gozar la popularidad de otros autores del género de la ciencia ficción o la fantasía.

El Libro del Sol Nuevo es una novela en cuatro partes escrita entre 1980 y 1983, con una secuela tardía escrita en 1987 que da conclusión a la saga y resuelve algunos de los misterios planteados en la tetralogía original. Escrito en primera persona, el libro son las crónicas del aprendiz torturador Severian, que, cual Funes el Memorioso, se jacta de tener una memoria perfecta.

La lectura se convierte en un juego de interpretaciones, donde los símbolos y los significados a menudo se confunden. En primer lugar por el filtro impuesto por el narrador, que aunque se declara poseedor de una memoria infalible, deja en claro la posible influencia de sus propias fantasías, y nos deja su interpretación de los hechos y no los hechos en sí:
I who remembered everything could not be certain those memories were more than my own dreams.

Luego Wolfe nos agrega un filtro doble, el del lenguaje y el del tiempo, cuando agrega en el apéndice de La Sombra del Torturador "Traducir este libro –originalmente escrito en una lengua todavía inexistente…" y explica el uso de palabras olvidadas en reemplazo de palabras todavía inexistentes con la aclaración de que deben interpretarse en el contexto en que son usadas, y que pretenden ser meras sugerencias.
I found I could not say what it was I understood; that it was in fact on the level of meaning above language, a level we like to believe scarcely exists, though if it were not for the constant discipline we have learned to exercise upon our thoughts, they would always be climbing to it unaware.
Como dice Peter Wright en su crítica, Es a través de estos recursos que Wolfe nos presenta una obra racional de Ciencia Ficción como una Fantasía Épica de dudosa racionalidad.

En el fondo, como toda buena novela, El libro del Sol Nuevo se trata sobre la vida y obra de un hombre, Severian, que en el trascurso de los eventos relatados en el libro se convierte en epitome de la raza humana. Es posible que Severian sea uno de los personajes más complejos de la literatura contemporánea, el único rival en que puedo pensar es también creación de Wolfe, el doble personaje de Horn-Silk de El Libro del Sol Corto vagamente relacionado con esta obra.

Sorprenden gratamente las referencias o tributos a Borges, desde el bibliotecario ciego de Nessus, la misma biblioteca y sus similitudes con la biblioteca de babel, hasta los juegos con espejos, infinitos y caminos que se bifurcan.

Si algo me quedó claro de esta relectura, es que la riqueza del texto tanto en contenido como en estilo permite disfrutarlo una segunda vez en igual o mayor grado que la primera.


Lectura obligatoria, si se animan es recomendable el original en ingles, pero la traducción es muy buena, abstenerse quienes busquen lectura ligera o liviana.

Obras Inmortales: Edgar Allan Poe

Decir cualquier cosa sobre Edgar Allan Poe después de todo lo que se escribió es una tarea dificil, redundante y en ultima instancia bastante inutil…

Resumiendo lo que todo el mundo sabe, si hoy escribo sobre el es porque fue poeta y escritor de cuentos cortos, junto con Melville y Clemens (conocido por su seudónimo Mark Twain) forman lo que para mi son los tres clásicos norteamericanos.

Además de un estilo impecable, Poe demuestra en sus escritos tener un conocimiento bastante profundo de la ciencia y filosofía de su epoca, además de un sutil sentido del humor.

Sus obras mejor logradas son sin lugar a duda sus cuentos de horror y misterio, con nota gótica y siempre jugando con lo que en su epoca aún era considerado terra incognita. A él le debemos la existencia del genero de “detectives” a la Sherlock Holmes (en la aparición de Dupin en Los Crímenes de la Calle Morgue), una interesante colaboración a la Siencia Ficción (en el viaje a la luna de La incomparable aventura de Hans Pfaal, auque ya propuesto el tema por Cyrano de Bergerac), su extraño aporte al genero Fantastico (en su única novela Las Aventuras de Arthur Gordon Pym donde explota el desconocimiento que en esa época habia de los polos), y algunos aportes a la literatura humoristica (entre los que destaca La vida literaria de Thingum Bob).

Temáticas como la mesmerización post-mortem, el enterramiento prematuro, la pena por la muerte del ser querido y la locura lo convertían sin lugar a dudas en un escritor “raro”, este echo fue seguramente el que motivo que el escritor del poema más reconocido del mundo no fuera elegido como el escritor emblemático de los Estados Unidos.

Una cosa es segura, no hubieramos tenido ni a Conan Doyle ni a Lovecraft si no fuera porque antes tuvimos a un Poe.

La edición de Obras inmortales de editorial E.D.A.F. en papel de arroz con el borde superior pintado en oro para que no se percuda con el polvo es una excelente adición para cualquier biblioteca, entre sus más de 1600 páginas pueden encontrar entre otros destacados cómo:
El escarabajo de oro, El hundimiento de la Casa Usher, El Rey Peste, La máscara de la muerte roja, El Pozo y el péndulo, El enterramiento prematuro, El caso del señor Valdemar, “Hop-Frog”, El corazón delator, La caja oblonga, El método del Doctor Tarr y del Profesor Fether, El Timo, Bon-Bon y por supuesto El Cuervo.

La traducción, es el punto flojo de la edición, a cargo de Ricardo Summers, Aníbal Froufe y Francisco Álvarez, con mayores y menores aciertos, en forma inexplicable, a mitad de “El Cuervo” se arrepienten de traducir “Lenore” por Eleonora y pasan a reemplazarlo por Leonora… en fin los dejo con la traducción junto con el original para cotejar.

El Cuervo

Cierta vez en la triste medianoche, mientras yo reflexionaba débil y cansado
Sobre varios volúmenes raros y curiosos de una ciencia olvidada;
Mientras cabeceaba, casi dormido, escuché unos suaves golpes
Como si alguien llamara suavemente a la puerta de mi casa.
“Es alguna visita –murmuré- que llama a mi puerta”
Eso es todo y nada más.

¡Ah! Con claridad recuerdo que fue en el frío de diciembre;
Cada brasa moribunda forjaba su fantasma sobre las baldosas del hogar;
Ansiosamente anhelaba el nuevo día; en vano procuraba hallar en la lectura
De mis libros una tregua al dolor; al dolor por la muerte de Eleonora
Por la radiante y singular muchacha a quien los ángeles llaman Eleonora,
Ya sin nombre, nunca más.

El triste, sedeño e incierto susurro de cada uno de los rojos cortinajes
Me estremecía – me llenaba de fantásticos terrores por mí jamás sentidos;
De tal modo que, para silenciar los latidos de mi corazón, me puse de pie repitiendo
“Es sin duda una visita que llama a mi puerta, que desea entrar,
Algún visitante tardío a la puerta de mi casa que desea entrar.”
Eso es todo y nada más.

Entonces mi alma cobró vigor y sin vacilar ya
“Caballero –dije- o señora, le ruego que me disculpe.
La verdad es que estaba adormilado y usted tan suavemente llamó
Tan suavemente vinisteis a golpear, a golpear la puerta de mi casa
Que apenas podría asegurar haberlo oído”-. Allí abrí de par en par la puerta
Solo sombras ¡y nada más!

Atisbando en la profunda oscuridad, permanecí de pie con extrañeza y temor
Dudando, soñando sueños que ningún mortal o dama se ha atrevido a soñar antes;
Pero el silencio no fue interrumpido y la oscuridad no fue turbada,
La única palabra que se escuchó fue la susurrada: ¡Leonora!
Yo la mormuraba y un eco repitió la palabra susurrando: ¡Leonora!
Sólo eso y nada más.

Volví a mi cuarto con el alma encendida
De nuevo volví a escuchar un golpeteo algo más fuerte que antes.
“Seguramente –me dije-, seguramente es la celosía de mi ventana.
Veamos pues que es lo que ocurre y exploremos ese misterio.
Corazón, tranquilízate un momento para que yo explore este enigma.”
Sólo el viento y nada más.

Abrí de un tirón el postigo, y con mucho retozo y aleteo
Entró un soberbio cuervo majestuoso, de la antigüedad.
No me hizo ningún caso; ni un instante se detuvo o se paró;
Sino que con aire de caballero o de dama, se situó sobre la puerta de mi cuarto,
Se situó sobre un busto de Palas precisamente sobre la puerta de mi cuarto.
Descansó y se posó, nada más.

Entonces aquel pájaro de ébano, obligó a mi triste imaginación a sonreír
Por el grave y severo empaque que tenía.
“Aunque tu cresta esté mocha, tú –le dije- no eres sin duda un cobarde
Cuervo viejo, bonachón y espectral que vagas en las tinieblas de la noche.
Dime, ¿cuál es tu nombre señorial en la ribera Plutónica de la Noche?”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

Maravillado de escuchar a aquel desmañado pájaro discurrir tan claramente
Aunque su respuesta no fuese precisa, ni cabal su sentido.
Porque no podemos dejar de coincidir en que ningún ser humano viviente
Tuvo jamás la felicidad de tener un pájaro sobre la puerta de su cuarto,
Pájaro o bestia sobre la escultura de un busto situado encima de la puerta de su cuarto,
Con un nombra: “Nunca más”.

Pero el cuervo, inmóvil sobre el plácido busto sólo dijo
Aquellas palabras, como si su alma oscura a través de ellas se vertiera.
Nada más agregó, ni movió una sola pluma.
Pero yo apenas pude murmurar: “Otros amigos me han dejado antes.
Al amanecer éste dejará, del mismo modo que de mí huyeron las esperanzas.”
Entonces el pájaro dijo: “Nunca más”.

Me sobrecogí ante el silencio roto por una respuesta tan justa.
“Sin duda –dije- lo que dice son sólo frases aprendidas
Oídas a algún maestro desgraciado a quien la desgracias
Le acosó más y más hasta que sus canciones tuvieron un solo estribillo;
Hasta que los cantos fúnebres de su esperanza, los de la muerte repitieron;
Jamás, y ¡nunca más!”

El cuervo aún continuaba incitando a toda mi alma triste a sonreír.
Arrastré un sillón hasta situarme frente al ave, el busto y la puerta;
Y entonces, hundiéndose en su terciopelo, me puse a encadenar
Fantasía con fantasía, pensando lo que aquel siniestro pájaro de antaño,
La que aquel torvo, demañado, lívido, flaco, infausto pájaro de antaño
Quiso decir graznando “Nunca más”.

Permanecí observando: pero nada trastornó la honda calma del ave,
Cuyos ojos fieros me abrasaban hasta el fondo del pecho.
Yo estaba sentado tratando de adivinar esto y más, con la cabeza reclinada
Sobre el aterciopelado almohadón que la luz de la lámpara acariciaba
Ya no volveré a estrecharlo ¡nunca más!

Entonces me pareció que el aire se hacía más denso, perfumado por un extraño incensario
Balanceado por ángeles cuyas débiles pisadas resonaban en el suelo alfombrado.
“¡Miserable! –grité-. ¡Tu dios te ha concedido, por medio de estos ángeles que te ha enviado,
Tregua, tregua y nepente para aliviar el recuerdo de Leonora!
¡Bebe, ¡oh!, de ese buen nepente y olvídala!”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

“Profeta –dije-, cosa del mal, ya seas pájaro o demonio,
Por ese cielo que nos circunda, por ese Dios que los dos adoramos
Dile a esta alma cargada de pesar si, en el distante Edén,
Abrazará alguna vez a la santa doncella a quien los ángeles llaman Leonora;
Si abrazará a la radiante y única doncella a quien los ángeles llaman Leonora.”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

“¡Ésa es la voz de la partida, pájaro o demonio!”, grité, alzándome.
“¡Regresa a tu tempestad y a la ribera Plutónica de la Noche!
¡No dejes ni una pluma negra como rastro de esa mentira que tu alma ha pronunciado!
¡Deja intacta mi soledad! ¡Deja el busto sobre mi puerta!
¡Quita el pico de mi corazón y lleva tu figura lejos de mi puerta!
Contestó el cuervo: “Nunca más”.

Y el cuervo sin moverse, todavía siguió posado, todavía permanece
Sobre el pálido busto de Palas precisamente encima de la puerta de mi cuarto
Y sus ojos tienen toda la apariencia de un demonio que está soñando;
Y la luz de la lámpara al iluminarlo arroja su sombra sobre el piso.
No será liberada ¡Nunca más!



Y en su versión original:

The Raven

Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary,
Over many a quaint and curious volume of forgotten lore,
While I nodded, nearly napping, suddenly there came a tapping,
As of some one gently rapping, rapping at my chamber door.
"'Tis some visitor," I muttered, "tapping at my chamber door —
Only this, and nothing more."
Ah, distinctly I remember it was in the bleak December,
And each separate dying ember wrought its ghost upon the floor.
Eagerly I wished the morrow; — vainly I had sought to borrow
From my books surcease of sorrow — sorrow for the lost Lenore —
For the rare and radiant maiden whom the angels name Lenore —
Nameless here for evermore.

And the silken sad uncertain rustling of each purple curtain
Thrilled me — filled me with fantastic terrors never felt before;
So that now, to still the beating of my heart, I stood repeating,
"'Tis some visitor entreating entrance at my chamber door —
Some late visitor entreating entrance at my chamber door; —
This it is, and nothing more."

Presently my soul grew stronger; hesitating then no longer,
"Sir," said I, "or Madam, truly your forgiveness I implore;
But the fact is I was napping, and so gently you came rapping,
And so faintly you came tapping, tapping at my chamber door,
That I scarce was sure I heard you"— here I opened wide the door; —
Darkness there, and nothing more.

Deep into that darkness peering, long I stood there wondering, fearing,
Doubting, dreaming dreams no mortal ever dared to dream before;
But the silence was unbroken, and the stillness gave no token,
And the only word there spoken was the whispered word, "Lenore?"
This I whispered, and an echo murmured back the word, "Lenore!" —
Merely this, and nothing more.

Back into the chamber turning, all my soul within me burning,
Soon again I heard a tapping somewhat louder than before.
"Surely," said I, "surely that is something at my window lattice:
Let me see, then, what thereat is, and this mystery explore —
Let my heart be still a moment and this mystery explore; —
'Tis the wind and nothing more."

Open here I flung the shutter, when, with many a flirt and flutter,
In there stepped a stately raven of the saintly days of yore;
Not the least obeisance made he; not a minute stopped or stayed he;
But, with mien of lord or lady, perched above my chamber door —
Perched upon a bust of Pallas just above my chamber door —
Perched, and sat, and nothing more.

Then this ebony bird beguiling my sad fancy into smiling,
By the grave and stern decorum of the countenance it wore.
"Though thy crest be shorn and shaven, thou," I said, "art sure no craven,
Ghastly grim and ancient raven wandering from the Nightly shore —
Tell me what thy lordly name is on the Night's Plutonian shore!"
Quoth the Raven, "Nevermore."

Much I marveled this ungainly fowl to hear discourse so plainly,
Though its answer little meaning— little relevancy bore;
For we cannot help agreeing that no living human being
Ever yet was blest with seeing bird above his chamber door —
Bird or beast upon the sculptured bust above his chamber door,
With such name as "Nevermore."

But the raven, sitting lonely on the placid bust, spoke only
That one word, as if his soul in that one word he did outpour.
Nothing further then he uttered— not a feather then he fluttered —
Till I scarcely more than muttered, "other friends have flown before —
On the morrow he will leave me, as my hopes have flown before."
Then the bird said, "Nevermore."

Startled at the stillness broken by reply so aptly spoken,
"Doubtless," said I, "what it utters is its only stock and store,
Caught from some unhappy master whom unmerciful Disaster
Followed fast and followed faster till his songs one burden bore —
Till the dirges of his Hope that melancholy burden bore
Of 'Never — nevermore'."

But the Raven still beguiling all my sad soul into smiling,
Straight I wheeled a cushioned seat in front of bird, and bust and door;
Then upon the velvet sinking, I betook myself to linking
Fancy unto fancy, thinking what this ominous bird of yore —
What this grim, ungainly, ghastly, gaunt and ominous bird of yore
Meant in croaking "Nevermore."

This I sat engaged in guessing, but no syllable expressing
To the fowl whose fiery eyes now burned into my bosom's core;
This and more I sat divining, with my head at ease reclining
On the cushion's velvet lining that the lamplight gloated o'er,
But whose velvet violet lining with the lamplight gloating o'er,
She shall press, ah, nevermore!

Then methought the air grew denser, perfumed from an unseen censer
Swung by Seraphim whose footfalls tinkled on the tufted floor.
"Wretch," I cried, "thy God hath lent thee - by these angels he hath sent thee
Respite — respite and nepenthe, from thy memories of Lenore
Quaff, oh quaff this kind nepenthe and forget this lost Lenore!"
Quoth the Raven, "Nevermore."

"Prophet!" said I, "thing of evil! — prophet still, if bird or devil! —
Whether Tempter sent, or whether tempest tossed thee here ashore,
Desolate yet all undaunted, on this desert land enchanted —
On this home by horror haunted— tell me truly, I implore —
Is there - is there balm in Gilead? — tell me — tell me, I implore!"
Quoth the Raven, "Nevermore."

"Prophet!" said I, "thing of evil - prophet still, if bird or devil!
By that Heaven that bends above us - by that God we both adore -
Tell this soul with sorrow laden if, within the distant Aidenn,
It shall clasp a sainted maiden whom the angels name Lenore -
Clasp a rare and radiant maiden whom the angels name Lenore."
Quoth the Raven, "Nevermore."

"Be that word our sign in parting, bird or fiend," I shrieked, upstarting —
"Get thee back into the tempest and the Night's Plutonian shore!
Leave no black plume as a token of that lie thy soul hath spoken!
Leave my loneliness unbroken!— quit the bust above my door!
Take thy beak from out my heart, and take thy form from off my door!"
Quoth the Raven, "Nevermore."

And the Raven, never flitting, still is sitting, still is sitting
On the pallid bust of Pallas just above my chamber door;
And his eyes have all the seeming of a demon's that is dreaming,
And the lamplight o'er him streaming throws his shadow on the floor;
And my soul from out that shadow that lies floating on the floor
Shall be lifted — nevermore!



A pesar de esto, la edición está muy por encima de la calidad de cosas que se pueden conseguir hoy, enre las que destaca una publicación de editorial Claridad de “Las aventuras de Arthur Gordon Pym” a la ¡que le mutilaron el final!... una razón más para visitar las librerías de usados.

Medio Apu por la calidad de la traducción...

Las Mil y Una Noches

"Las Mil y Una Noches" son una cuantiosa recopilación de historias y fábulas que se hicieron universalmente famosas por exponer formas culturales desconocidas y despertar la fascinación de la anquilosada Europa del siglo XIX.

Pocos libros despiertan el interés y la fantasía de personas de tan diversas edades y trasfondos culturales como lo hacen "Las Mil y Una Noches". No es poco frecuente haberse encontrado con algunos de sus cuentos en la infancia (mutilados para esta audiencia), y volver ya más grande a buscar la versión íntegra sin censura.

Voy a dejar de lado el debate sobre sus orígenes (Indio, Árabe o Persa), y no voy a hablar mucho sobre la gran cantidad de traducciones que se han hecho y sus diversas virtudes y defectos.

A mi entender, y por lo que pude alcanzar a leer de las traducciones a las que pude echar mano, las mejores traducciones a la lengua castellana son la traducción indirecta que hace Vicente Blasco Ibañez, y la traducción directa de R. Cansinos Assens.

La obra de Blasco Ibañez es amena y bastante actual en su lenguaje, sin utilizar muchos términos de origen Árabe. Contrariamente, la obra de Cansinos Assens trata de utilizar todos los términos de origen Árabe y alcanzar una interpretación más completa del original, complementando con una gran cantidad de notas al estilo de la versión inglesa de Francis Burton.

Expongo aquí la obligada invocación ritual a Alá y su Profeta, en ambas versiones.

Traducción directa del árabe por J. C. Mardrus, versión en español de Vicente Blasco Ibañez:

¡En el nombre de Alá el clemente, el misericordioso!
¡La alabanza a Alá, amo del Universo! ¡Y la plegaria y la paz para el príncipe de los enviados, nuestro señor y soberano Mahoma! Y, para todos los tuyos, la plegaria y la paz siempre unidas esencialmente hasta el día de la recompensa…
¡Y después…!, que las leyendas de los antiguos sean una lección para los modernos, a fin de que el hombre aprenda en los sucesos que ocurren a otros que no son él. Entonces respetará y comparará con atención las palabras de los pueblos pasados y lo que a él ocurra, y se reprimirá.
Por esto, ¡gloria a quien guarda los relatos de los primeros como lección dedicada a los últim
os!
De estas lecciones han sido entresacados los cuentos que se llaman Las Mil Noches y Una Noche, y todo lo que hay en ellos de cosas extraordinarias y de máximas.


La traducción directa de R. Cansinos Assens, anotada y cotejada con las principales versiones en otras lenguas:

¡En el nombre de Alá, el Piadoso, el Apiadable! ¡La loanza a Alá, el Rey, el Benéfico, el Creador del Universo, Señor de los Tres Mundos; que levantó el Firmamento sin columnas para sostenerlo y extendió la Tierra como un lecho, y la oración y la paz sobre nuestro Señor Mohammed y sobre su familia y sus compañeros; oración y bendiciones perdurables y gracia que hasta el Dia de la Chenta permanezca inalterable. ¡Amin! Y después: En verdad los hechos y los dichos de los que nos precedieron encierran semblanzas y ejemplos para los hombres de los tiempos nuevos; para que vea el hombre que piensa lo que a otros les sucedió y reflexione y saque de ello provechosa advertencia, y repase las crónicas de los antiguos pueblos y todo cuanto les acaeció a ellos y se contenga y ponga freno. ¡Loor, pues, a Aquel que de las historias del Pasado hizo una admonición para el Presente! Ahora bien: de tales ejemplos las historias llamadas Mil Y Una Noches, con todo lo que en ellas hay de rarezas y maravillas y leyendas.

La versión de Cansinos Assens traduce “En el nombre de Alá, el piadoso, el apiadable” a diferencia de otros intérpretes, para exponer lo que en el texto árabe es rahman y rahmin, que son sinónimos derivados de la misma raíz rhm (piedad), con la diferencia de que el primero es piadoso de lo suyo y el segundo es quien se apiada cuando lo invocan.

Hubo traducciones que evitaron esta invocación, y las hubo peores que reemplazaron Alá con Dios. Fruto sin duda de una cultura más religiosa.

La traducción de Blasco Ibañez está disponible en varias ediciones de diversas editoriales y a precios muy variados. Desgraciadamente la de Cansinos Assens sólo puede conseguirse en Editorial Aguilar, absolutamente agotado… usado se lo consigue por no menos de U$S 450, eso sí es una pequeña obra de arte, forrado en cuero en papel biblia y con ilustraciones color.



3:10 to Yuma


Seguramente les pasó como a mí y pensaron que con "Unforgiven" Eastwood le daba al western el cierre definitivo. Con el correr de los años, este parecer no hizo más que reforzarse con tímidos films que solo aumentaron la nostalgia de los amantes del género.
En lo personal no soy un amante del western, pero es agradable tener la posibilidad de disfrutar ocasionalmente de algo diferente.
Bueno, este es el caso de "3:10 to Yuma", que recupera casi todos los elementos del western de mediados del siglo pasado. Digo casi todos, porque está ausente el personaje frío, duro y calculador, ese que usualmente representaba Eastwood en los '60, que alcanza su pico en "Il Buono, il brutto, il cattivo" de Sergio Leone.
Volviendo a "3:10 to Yuma", las actuaciones de Bale y Crowe son impecables, lo mismo que el soporte de Foster y Lerman.
"3:10 to Yuma" es un film impecable, con una excelente dirección por parte de James Mangold, y a diferencia de otras películas recientes, se mete de lleno en la temática, y llega al tope de lo que el género puede dar con el desfile de disparos de los últimos quince minutos.
Ya que hablamos de westerns, unas breves palabras sobre "The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford" una película con actuaciones demasiado afectadas, incapaz de respetar el ritmo que el género demanda, donde lo más interesante es la fotografía y la actuación de Sam Rockwell como el mayor de los hermanos Ford. En definitiva, un film con nombre y duración demasiado largos, y con Brad Pitt en lugar de Jesse James.
No dejen pasar la oportunidad de ver "3:10 to yuma"