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The Buried Giant



Empecé a leer Ther Buried Giant por una mezcla de casualidades, que mayormente involucran a la página goodreads, no me acuerdo si fue una recomendación que hizo en base a lo que puse que había leído, o algo a lo que llegué a través de múltiples idas y venidas, derivando de libro en libro…


No relacionado, mi usuario en GoodReads es https://www.goodreads.com/user/show/39965086-claudio-salvetti donde recientemente cargue algunas de las cosas que leí en los últimos años y estoy encontrando muchas recomendaciones interesantes para leer.

Cómo sea, empecé a leerlo por casualidad, sin expectativas y sin tener mucha idea de que se trataba. Lo único que jugaba en mi cabeza formando preconceptos sobre que esperar era la tapa del libro y el nombre del autor: Kazuo Ishiguro.


En la primera hoja ya me enteré de que la historia está ambientada en Britania post-Romana, y de la existencia de Ogros en las inmediaciones.


Todo esto, no sirvió más que para despistarme. Los primeros capítulos del libro construyen en una dirección, y de golpe, más entrado en el libro me encuentro con párrafos  de este estilo:

(diálogo entre Wistan al Padre Jonus):

"Angers you?" Father Jonus rasped this with some force, as though himself suddenly angered. "Why does it anger you?"
"Tell me if I'm wrong, sir. My surmise is that the custom here has been for the monks to take turns in that cage exposing their bodies to the wild birds, hoping this way to atone for crimes once committed in this country and long unpunished. Even these ugly wounds I see here before me have been gained in this way, and for all I know a sense of piety eases your suffering. Yet let me say I feel no pity to see your gashes. How can you describe as penance, sir, the drawing of a veil over the foulest deeds? Is your Christian god one to be bribed so easily with self-inflicted pain and a few prayers? Does he care so little for justice left undone?"

En este punto ya hacía rato que me parecía que la traducción era muy buena, volví al principio y busqué en algún lugar donde dijera “Translated by” o algo similar… pero nada. Ok, ¿será de esos autores que prefieren hacer su propia traducción al inglés? Wikipedia mediante, me entero de que a pesar de los ojos rasgados, el nombre, y de haber nacido en Japón, Kazuo Ishiguro es a todos los efectos prácticos un escritor Británico.


La novela, si bien pertenece al género de novela fantástica, es más bien un romance estilo pre-Tolkien, con algunos de los elementos típicos del género (Ogros y Dragones), pero en las antípodas de la aventura épica tan característica desde El Señor de los Anillos.

Un poco para reforzar está idea y vínculo con las novelas de caballería, uno de los personajes, el caballero Gawain, tiene mucho de quijotesco, si bien resulta una actuación un poco fingida y es en el capítulo titulado “Gawain’s First Reverie” donde se empieza a armar el rompecabezas que presenta el libro.

Gawain, cabalgando a Horace pasando por la montaña entre viudas negras:

I gave them not so much as a backward glance, speaking instead into Horace’s ear, reminding him we must bear all such trials well, for a far greater one awaited us up in those distant peaks where storm clouds now gathered.  Besides, those weathered women with their flapping rags were once innocent maidens, some possessing beauty and grace, or at least the freshness that will often serve as well in a man’s eye. Was she not that way, the one I sometimes remember when there stretches before me as much land, empty and companionless, as I could ride on a dreary autumn’s day? No beauty was she, yet delightful enough for me. I only glimpsed her once, when I was young, and did I even speak to her then? Yet she returns sometimes in my mind’s eye, and I believe she has visited me in my sleep, for I often awake with a mysterious contentment even as my dreams fade from me.

De este punto en adelante, la lectura fue puro placer y muy atrapante. Ishiguro es de esos escritores, que como Gene Wolfe, deja pistas para que el lector educado disfrute encontrándolas. Alienta una lectura atenta y premia al lector por su esfuerzo.


The Buried Giant, utiliza algunos elementos fantásticos, pero es una novela compleja que trata sobre el lugar que ocupa la memoria en temas tan complejos como el honor, el patriotismo, la venganza, el amor, el odio y la identidad.

Wistan le pide a Edwin que mantenga vivo su odio por los Britanicos:

“Should I fall and you survive, promise me this. That you’ll carry in your heart a hatred of Britons.” “What do you mean, warrior? Which Britons?”
“All Britons, young comrade. Even those who show you kindness.”
“I don’t understand, warrior. Must I hate a Briton who shares with me his bread? Or saves me from a foe as lately did the good Sir Gawain?”
“There are Britons who tempt our respect, even our love, I know this only too well. But there are now greater things press on us than what each may feel for another. It was Britons under Arthur slaughtered our kind. It was Britons took your mother and mine. We’ve a duty to hate every man, woman and child of their blood. So promise me this. Should I fall before I pass to you my skills, promise me you’ll tend well this hatred in your heart. And should it ever flicker or threaten to die, shield it with care till the flame takes hold again. Will you promise me this, Master Edwin?”

En esto se asemeja un poco a Tigana de Guy Gavriel Kay, pero donde Gavriel Kay es un digno heredero de Tolkien, Ishiguro ignora tranquilamente su influencia y escribe con un estilo que podría llamarse post-Gótico.


Tal vez el mejor libro que leí en los últimos años, ¡y creo que vengo con bastante suerte con la lectura!

Elric of Melniboné

Con la popularidad alcanzada hoy por la fantasía heroica, post adaptación de Lord of the Rings al cine y la televisación de Game of Thrones, los clichés, modismos y el lenguaje mismo del género son parte de la cultura popular casi en igual medida que el mundo de los superhéroes.

En este contexto, es difícil analizar o incluso leer la saga de Elric of Melniboné fuera del hipertexto del género al que pertenece. Difícil porque el texto se lee muy fácilmente como una crítica al estado de lo que constituía la fantasía heroica hasta ese momento, y porque es negando aquellos modismos que Michael Moorcock (que los lee en forma despectiva) termina creando el arquetipo del antihéroe.

Elric es delgado, albino, débil, frágil, todo lo opuesto de Conan, un personaje supuestamente amoral que para mantenerse con vida necesita de hierbas especiales, o la energía vital que le provee su espada sentiente Stormbringer que no sólo mata a sus enemigos, sino que también devora sus almas.

Es una crítica al modo de épica romántica en que está escrito, entre otras cosas Lord of the Rings, modo que Moorcock califica de Epic Pooh; porque es una prosa para geriátrico, donde constantemente se busca complacer sin brusquedades, con héroes intachables, villanos inconfundibles, el final inevitablemente favorable... en cambio, el tono de Elric es, casi opuesto, ácido, parco, a veces lacónico.

La saga en sí, es una serie de historias cortas, compilada por diferentes editoriales en distinta forma, y cuya primera historia apareció por primera vez en 1961. En ese momento, por todo lo mencionado arriba, fue vanguardia y siendo uno de los primeros arquetipos del antihéroe, fue copiado innumerables veces, la última y más notoria con el nombre de Geralt of Rivia el alvino antihéroe de la saga The Witcher hoy muy popular por sus videojuegos.

Cómo género se la encuentra tanto en el subgenero Sword & Sorcery cómo en el de High Fantasy. Cada historia por separado se lee como una aventura individual, con un trasfondo de lucha épica entre las fuerzas del caos y el orden.

En su totalidad, la saga original no supera por mucho las mil páginas, leerla está muy lejos de ser un emprendimiento titánico como pueden ser sagas más recientes, como The Wheel of Time o Malazan Book of the Fallen.

A pesar de ser limitada en extensión, leída de corrido logra en ciertas ocasiones volverse repetitiva; Varias veces Elric se encuentra vencido, a merced de algún enemigo que elige postergar su muerte para hacerlo sufrir, y deus ex machina mediante, Elric logra escapar; o viceversa, Elric, a pasos de alcanzar su venganza es frustrado por algún artilugio que permite escapar a su némesis, postergando la situación hasta la próxima historia.

Por supuesto, esto se debe a que en su concepción, Elric es una serie en el sentido de publicación de la era de las revistas de género, que guarda más similitud con una saga cómo Conan que con otras sagas actuales, publicadas directamente en formato de libro. Valga más como advertencia al lector que como crítica de forma.

El texto en sí es simple, es una serie de aventuras sin mayores complicaciones, breve en descripciones y desde el punto de vista del narrador omnisciente. Comienza la historia narrando la caída de Elirc del trono, la traición de su primo y la muerte de su amada. Moorcock crea de este modo un antihéroe atrapado en sus circunstancias, un personaje anacrónico de una raza en decadencia, aliado de las fuerzas del caos pero destinado a luchar en contra de éstas.

A medida que la saga avanza se va produciendo una metamorfosis en el tono que Moorcock utiliza, existen momentos sobre el comienzo, donde acusa y hace responsable a Elric, como la muerte del duque Avan Astran:
He died because Elric of Melnibonè desired a peace and a knowledge he could never find. He died by the Black Sword.
Elric es el actor, Stormbringer el instrumento utilizado para dar muerte. Pero, tratándose de una espada sentiente, Moorcock disloca esta relación y la invierte, convirtiendo a Elric en el instrumento y a Stormbringer en el actor de varias muertes.

Al mismo tiempo, Elric es una encarnación del Eternal Champion predestinado a devolver el balance entre las fuerzas del caos y el orden, y forzado a esgrimir Stormbringer a pesar de sus reservas y temores por tratarse de un instrumento del caos.

Así, dentro del texto Elric carga con la culpa y la pena de estos actos, pero fuera del texto Moorcock lo libera de esta carga, dejando a sus lectores incapaces de juzgarlo como asesino. Como agente del destino y portador de Stormbringer, Elric es más victima que victimario.

Ahí es donde Moorcock falla, Elric es EL antihéroe, está aliado a las fuerzas del caos (que en un principio asocia con el mal), persigue objetivos egoístas, pero al final, es instrumento último del destino, y si bien el final no es nada comparable con un final romántico del tipo de Lord of the Rings, no alcanza las expectativas que genera la misma crítica que Moorcock hace del género.

Indudablemente Elric es un personaje de estatura mítica y su lectura no sólo tiene mérito desde el punto de vista del análisis de la evolución del género fantástico, pero desgraciadamente es está lectura crítica hacia el género, y no el propio contenido, la que brinda su lectura más satisfactoria.

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