
De todo un poco...

Nuestras expectativas y la actitud que tomamos frente a una película, afectan significativamente la experiencia y la impresión que ésta nos causa.El diccionario dice:
1. f. col. Suciedad,basura
2. Cosa vieja,inútil o de poco valor
3. Acción indecente o contraria a la moral
4. Golosina, alimento poco nutritivo o perjudicial para la salud
Pandorum es una de esas películas en las que desgraciadamente los guionistas pensaron que necesitaban agregar elementos del género del horror para conseguir un producto de entretenimiento masivo.Algunos condimentos para sazonar su película de Ciencia Ficción:
1. Aliens
2. Mutantes
3. Zombis
3. Nave maligna
4. Locura espacial
5. Pasillos oscuros
En lo técnico, es una aventura gráfica desarrollada en Flash y hay poco que agregar, es medio molesto que no se pueda ajustar la pantalla para ocupar todo el monitor, además de otras limitaciones propias de un programa en Flash, como la inexistencia de un menú contextual para el botón derecho o la imposibilidad de cancelar una orden.
No hacen falta más de unos minutos para sentir simpatía por el juego, una historia sencilla, adornada con personajes muy emotivos, un estilo gráfico que recuerda un mix extraño entre un Giger infantil con The Nightmare Before Christmas y una banda sonora que acompaña con sonidos muy poco convencionales.
Para mí, es el caso de El Libro del Sol Nuevo de Gene Wolfe. Lo leí originalmente hace más de diez años en una traducción al español bastante buena publicada por editorial Minotauro, recientemente me sentí tentado por el texto en su idioma original publicado por TOR.I who remembered everything could not be certain those memories were more than my own dreams.Luego Wolfe nos agrega un filtro doble, el del lenguaje y el del tiempo, cuando agrega en el apéndice de La Sombra del Torturador "Traducir este libro –originalmente escrito en una lengua todavía inexistente…" y explica el uso de palabras olvidadas en reemplazo de palabras todavía inexistentes con la aclaración de que deben interpretarse en el contexto en que son usadas, y que pretenden ser meras sugerencias.
I found I could not say what it was I understood; that it was in fact on the level of meaning above language, a level we like to believe scarcely exists, though if it were not for the constant discipline we have learned to exercise upon our thoughts, they would always be climbing to it unaware.Como dice Peter Wright en su crítica, Es a través de estos recursos que Wolfe nos presenta una obra racional de Ciencia Ficción como una Fantasía Épica de dudosa racionalidad.
En el fondo, como toda buena novela, El libro del Sol Nuevo se trata sobre la vida y obra de un hombre, Severian, que en el trascurso de los eventos relatados en el libro se convierte en epitome de la raza humana. Es posible que Severian sea uno de los personajes más complejos de la literatura contemporánea, el único rival en que puedo pensar es también creación de Wolfe, el doble personaje de Horn-Silk de El Libro del Sol Corto vagamente relacionado con esta obra.
Decir cualquier cosa sobre Edgar Allan Poe después de todo lo que se escribió es una tarea dificil, redundante y en ultima instancia bastante inutil…
máscara de la muerte roja, El Pozo y el péndulo, El enterramiento prematuro, El caso del señor Valdemar, “Hop-Frog”, El corazón delator, La caja oblonga, El método del Doctor Tarr y del Profesor Fether, El Timo, Bon-Bon y por supuesto El Cuervo.El Cuervo
Cierta vez en la triste medianoche, mientras yo reflexionaba débil y cansado
Sobre varios volúmenes raros y curiosos de una ciencia olvidada;
Mientras cabeceaba, casi dormido, escuché unos suaves golpes
Como si alguien llamara suavemente a la puerta de mi casa.
“Es alguna visita –murmuré- que llama a mi puerta”
Eso es todo y nada más.
¡Ah! Con claridad recuerdo que fue en el frío de diciembre;
Cada brasa moribunda forjaba su fantasma sobre las baldosas del hogar;
Ansiosamente anhelaba el nuevo día; en vano procuraba hallar en la lectura
De mis libros una tregua al dolor; al dolor por la muerte de Eleonora
Por la radiante y singular muchacha a quien los ángeles llaman Eleonora,
Ya sin nombre, nunca más.
El triste, sedeño e incierto susurro de cada uno de los rojos cortinajes
Me estremecía – me llenaba de fantásticos terrores por mí jamás sentidos;
De tal modo que, para silenciar los latidos de mi corazón, me puse de pie repitiendo
“Es sin duda una visita que llama a mi puerta, que desea entrar,
Algún visitante tardío a la puerta de mi casa que desea entrar.”
Eso es todo y nada más.
Entonces mi alma cobró vigor y sin vacilar ya
“Caballero –dije- o señora, le ruego que me disculpe.
La verdad es que estaba adormilado y usted tan suavemente llamó
Tan suavemente vinisteis a golpear, a golpear la puerta de mi casa
Que apenas podría asegurar haberlo oído”-. Allí abrí de par en par la puerta
Solo sombras ¡y nada más!
Atisbando en la profunda oscuridad, permanecí de pie con extrañeza y temor
Dudando, soñando sueños que ningún mortal o dama se ha atrevido a soñar antes;
Pero el silencio no fue interrumpido y la oscuridad no fue turbada,
La única palabra que se escuchó fue la susurrada: ¡Leonora!
Yo la mormuraba y un eco repitió la palabra susurrando: ¡Leonora!
Sólo eso y nada más.
Volví a mi cuarto con el alma encendida
De nuevo volví a escuchar un golpeteo algo más fuerte que antes.
“Seguramente –me dije-, seguramente es la celosía de mi ventana.
Veamos pues que es lo que ocurre y exploremos ese misterio.
Corazón, tranquilízate un momento para que yo explore este enigma.”
Sólo el viento y nada más.
Abrí de un tirón el postigo, y con mucho retozo y aleteo
Entró un soberbio cuervo majestuoso, de la antigüedad.
No me hizo ningún caso; ni un instante se detuvo o se paró;
Sino que con aire de caballero o de dama, se situó sobre la puerta de mi cuarto,
Se situó sobre un busto de Palas precisamente sobre la puerta de mi cuarto.
Descansó y se posó, nada más.
Entonces aquel pájaro de ébano, obligó a mi triste imaginación a sonreír
Por el grave y severo empaque que tenía.
“Aunque tu cresta esté mocha, tú –le dije- no eres sin duda un cobarde
Cuervo viejo, bonachón y espectral que vagas en las tinieblas de la noche.
Dime, ¿cuál es tu nombre señorial en la ribera Plutónica de la Noche?”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.
Maravillado de escuchar a aquel desmañado pájaro discurrir tan claramente
Aunque su respuesta no fuese precisa, ni cabal su sentido.
Porque no podemos dejar de coincidir en que ningún ser humano viviente
Tuvo jamás la felicidad de tener un pájaro sobre la puerta de su cuarto,
Pájaro o bestia sobre la escultura de un busto situado encima de la puerta de su cuarto,
Con un nombra: “Nunca más”.
Pero el cuervo, inmóvil sobre el plácido busto sólo dijo
Aquellas palabras, como si su alma oscura a través de ellas se vertiera.
Nada más agregó, ni movió una sola pluma.
Pero yo apenas pude murmurar: “Otros amigos me han dejado antes.
Al amanecer éste dejará, del mismo modo que de mí huyeron las esperanzas.”
Entonces el pájaro dijo: “Nunca más”.
Me sobrecogí ante el silencio roto por una respuesta tan justa.
“Sin duda –dije- lo que dice son sólo frases aprendidas
Oídas a algún maestro desgraciado a quien la desgracias
Le acosó más y más hasta que sus canciones tuvieron un solo estribillo;
Hasta que los cantos fúnebres de su esperanza, los de la muerte repitieron;
Jamás, y ¡nunca más!”
El cuervo aún continuaba incitando a toda mi alma triste a sonreír.
Arrastré un sillón hasta situarme frente al ave, el busto y la puerta;
Y entonces, hundiéndose en su terciopelo, me puse a encadenar
Fantasía con fantasía, pensando lo que aquel siniestro pájaro de antaño,
La que aquel torvo, demañado, lívido, flaco, infausto pájaro de antaño
Quiso decir graznando “Nunca más”.
Permanecí observando: pero nada trastornó la honda calma del ave,
Cuyos ojos fieros me abrasaban hasta el fondo del pecho.
Yo estaba sentado tratando de adivinar esto y más, con la cabeza reclinada
Sobre el aterciopelado almohadón que la luz de la lámpara acariciaba
Ya no volveré a estrecharlo ¡nunca más!
Entonces me pareció que el aire se hacía más denso, perfumado por un extraño incensario
Balanceado por ángeles cuyas débiles pisadas resonaban en el suelo alfombrado.
“¡Miserable! –grité-. ¡Tu dios te ha concedido, por medio de estos ángeles que te ha enviado,
Tregua, tregua y nepente para aliviar el recuerdo de Leonora!
¡Bebe, ¡oh!, de ese buen nepente y olvídala!”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.
“Profeta –dije-, cosa del mal, ya seas pájaro o demonio,
Por ese cielo que nos circunda, por ese Dios que los dos adoramos
Dile a esta alma cargada de pesar si, en el distante Edén,
Abrazará alguna vez a la santa doncella a quien los ángeles llaman Leonora;
Si abrazará a la radiante y única doncella a quien los ángeles llaman Leonora.”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.
“¡Ésa es la voz de la partida, pájaro o demonio!”, grité, alzándome.
“¡Regresa a tu tempestad y a la ribera Plutónica de la Noche!
¡No dejes ni una pluma negra como rastro de esa mentira que tu alma ha pronunciado!
¡Deja intacta mi soledad! ¡Deja el busto sobre mi puerta!
¡Quita el pico de mi corazón y lleva tu figura lejos de mi puerta!
Contestó el cuervo: “Nunca más”.
Y el cuervo sin moverse, todavía siguió posado, todavía permanece
Sobre el pálido busto de Palas precisamente encima de la puerta de mi cuarto
Y sus ojos tienen toda la apariencia de un demonio que está soñando;
Y la luz de la lámpara al iluminarlo arroja su sombra sobre el piso.
No será liberada ¡Nunca más!
The Raven
Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary,
Over many a quaint and curious volume of forgotten lore,
While I nodded, nearly napping, suddenly there came a tapping,
As of some one gently rapping, rapping at my chamber door.
"'Tis some visitor," I muttered, "tapping at my chamber door —
Only this, and nothing more."
Ah, distinctly I remember it was in the bleak December,
And each separate dying ember wrought its ghost upon the floor.
Eagerly I wished the morrow; — vainly I had sought to borrow
From my books surcease of sorrow — sorrow for the lost Lenore —
For the rare and radiant maiden whom the angels name Lenore —
Nameless here for evermore.
And the silken sad uncertain rustling of each purple curtain
Thrilled me — filled me with fantastic terrors never felt before;
So that now, to still the beating of my heart, I stood repeating,
"'Tis some visitor entreating entrance at my chamber door —
Some late visitor entreating entrance at my chamber door; —
This it is, and nothing more."
Presently my soul grew stronger; hesitating then no longer,
"Sir," said I, "or Madam, truly your forgiveness I implore;
But the fact is I was napping, and so gently you came rapping,
And so faintly you came tapping, tapping at my chamber door,
That I scarce was sure I heard you"— here I opened wide the door; —
Darkness there, and nothing more.
Deep into that darkness peering, long I stood there wondering, fearing,
Doubting, dreaming dreams no mortal ever dared to dream before;
But the silence was unbroken, and the stillness gave no token,
And the only word there spoken was the whispered word, "Lenore?"
This I whispered, and an echo murmured back the word, "Lenore!" —
Merely this, and nothing more.
Back into the chamber turning, all my soul within me burning,
Soon again I heard a tapping somewhat louder than before.
"Surely," said I, "surely that is something at my window lattice:
Let me see, then, what thereat is, and this mystery explore —
Let my heart be still a moment and this mystery explore; —
'Tis the wind and nothing more."
Open here I flung the shutter, when, with many a flirt and flutter,
In there stepped a stately raven of the saintly days of yore;
Not the least obeisance made he; not a minute stopped or stayed he;
But, with mien of lord or lady, perched above my chamber door —
Perched upon a bust of Pallas just above my chamber door —
Perched, and sat, and nothing more.
Then this ebony bird beguiling my sad fancy into smiling,
By the grave and stern decorum of the countenance it wore.
"Though thy crest be shorn and shaven, thou," I said, "art sure no craven,
Ghastly grim and ancient raven wandering from the Nightly shore —
Tell me what thy lordly name is on the Night's Plutonian shore!"
Quoth the Raven, "Nevermore."
Much I marveled this ungainly fowl to hear discourse so plainly,
Though its answer little meaning— little relevancy bore;
For we cannot help agreeing that no living human being
Ever yet was blest with seeing bird above his chamber door —
Bird or beast upon the sculptured bust above his chamber door,
With such name as "Nevermore."
But the raven, sitting lonely on the placid bust, spoke only
That one word, as if his soul in that one word he did outpour.
Nothing further then he uttered— not a feather then he fluttered —
Till I scarcely more than muttered, "other friends have flown before —
On the morrow he will leave me, as my hopes have flown before."
Then the bird said, "Nevermore."
Startled at the stillness broken by reply so aptly spoken,
"Doubtless," said I, "what it utters is its only stock and store,
Caught from some unhappy master whom unmerciful Disaster
Followed fast and followed faster till his songs one burden bore —
Till the dirges of his Hope that melancholy burden bore
Of 'Never — nevermore'."
But the Raven still beguiling all my sad soul into smiling,
Straight I wheeled a cushioned seat in front of bird, and bust and door;
Then upon the velvet sinking, I betook myself to linking
Fancy unto fancy, thinking what this ominous bird of yore —
What this grim, ungainly, ghastly, gaunt and ominous bird of yore
Meant in croaking "Nevermore."
This I sat engaged in guessing, but no syllable expressing
To the fowl whose fiery eyes now burned into my bosom's core;
This and more I sat divining, with my head at ease reclining
On the cushion's velvet lining that the lamplight gloated o'er,
But whose velvet violet lining with the lamplight gloating o'er,
She shall press, ah, nevermore!
Then methought the air grew denser, perfumed from an unseen censer
Swung by Seraphim whose footfalls tinkled on the tufted floor.
"Wretch," I cried, "thy God hath lent thee - by these angels he hath sent thee
Respite — respite and nepenthe, from thy memories of Lenore
Quaff, oh quaff this kind nepenthe and forget this lost Lenore!"
Quoth the Raven, "Nevermore."
"Prophet!" said I, "thing of evil! — prophet still, if bird or devil! —
Whether Tempter sent, or whether tempest tossed thee here ashore,
Desolate yet all undaunted, on this desert land enchanted —
On this home by horror haunted— tell me truly, I implore —
Is there - is there balm in Gilead? — tell me — tell me, I implore!"
Quoth the Raven, "Nevermore."
"Prophet!" said I, "thing of evil - prophet still, if bird or devil!
By that Heaven that bends above us - by that God we both adore -
Tell this soul with sorrow laden if, within the distant Aidenn,
It shall clasp a sainted maiden whom the angels name Lenore -
Clasp a rare and radiant maiden whom the angels name Lenore."
Quoth the Raven, "Nevermore."
"Be that word our sign in parting, bird or fiend," I shrieked, upstarting —
"Get thee back into the tempest and the Night's Plutonian shore!
Leave no black plume as a token of that lie thy soul hath spoken!
Leave my loneliness unbroken!— quit the bust above my door!
Take thy beak from out my heart, and take thy form from off my door!"
Quoth the Raven, "Nevermore."
And the Raven, never flitting, still is sitting, still is sitting
On the pallid bust of Pallas just above my chamber door;
And his eyes have all the seeming of a demon's that is dreaming,
And the lamplight o'er him streaming throws his shadow on the floor;
And my soul from out that shadow that lies floating on the floor
Shall be lifted — nevermore!
que se han hecho y sus diversas virtudes y defectos.¡En el nombre de Alá el clemente, el misericordioso!
¡La alabanza a Alá, amo del Universo! ¡Y la plegaria y la paz para el príncipe de los enviados, nuestro señor y soberano Mahoma! Y, para todos los tuyos, la plegaria y la paz siempre unidas esencialmente hasta el día de la recompensa…
¡Y después…!, que las leyendas de los antiguos sean una lección para los modernos, a fin de que el hombre aprenda en los sucesos que ocurren a otros que no son él. Entonces respetará y comparará con atención las palabras de los pueblos pasados y lo que a él ocurra, y se reprimirá.
Por esto, ¡gloria a quien guarda los relatos de los primeros como lección dedicada a los últimos!
De estas lecciones han sido entresacados los cuentos que se llaman Las Mil Noches y Una Noche, y todo lo que hay en ellos de cosas extraordinarias y de máximas.
¡En el nombre de Alá, el Piadoso, el Apiadable! ¡La loanza a Alá, el Rey, el Benéfico, el Creador del Universo, Señor de los Tres Mundos; que levantó el Firmamento sin columnas para sostenerlo y extendió la Tierra como un lecho, y la oración y la paz sobre nuestro Señor Mohammed y sobre su familia y sus compañeros; oración y bendiciones perdurables y gracia que hasta el Dia de la Chenta permanezca inalterable. ¡Amin! Y después: En verdad los hechos y los dichos de los que nos precedieron encierran semblanzas y ejemplos para los hombres de los tiempos nuevos; para que vea el hombre que piensa lo que a otros les sucedió y reflexione y saque de ello provechosa advertencia, y repase las crónicas de los antiguos pueblos y todo cuanto les acaeció a ellos y se contenga y ponga freno. ¡Loor, pues, a Aquel que de las historias del Pasado hizo una admonición para el Presente! Ahora bien: de tales ejemplos las historias llamadas Mil Y Una Noches, con todo lo que en ellas hay de rarezas y maravillas y leyendas.


Hace un par de semanas, tentado por el cambio de monitor que hizo un amigo, me puse a investigar un poco con que podía reemplazar mi LG de 19". La verdad es que no estaba muy decidido hasta que encontré esta bestia que ven a la izquierda. Se trata del "Dell 2707WPF-HC", es difícil exponer lo que se siente estando frente a un monitor de 27"… más cuando es uno de esta calidad. Pongo un breve listado de las características distintivas:
versidad de Buenos Aires, tengo que decir que encontré el contenido del libro bastante pobre y simplista… Al principio creí que sería culpa de los autores, pero tras consultar publicaciones del extranjero que también seguían los lineamientos del PMI observe que las faltas son más atribuibles al modelo que al libro.
Meses atrás tuve la suerte de encontrar en una librería, perdida en la calle Cabildo, las obras ¿completas? del dramaturgo irlandés George Bernard Shaw. La obra consta de diez volúmenes con sobre-cubierta, bastante gastados en su exterior, pero por suerte con todas las hojas y una muy buena tipografía. Traducción de Julio Brouta, editados en 1944 por Editorial Americana (de la época en que en Buenos Aires había editoras que se animaban a publicar esta clase de obras).
Un hombre atormentado por la complejidad de la vida moderna, en búsqueda de una salida… Esta podría ser la premisa básica detrás de la última película de Frank A. Cappello, “He Was a Quiet Man”.
Las analogías con "American Psycho" o "Fight Club" son evidentes, sumándose al creciente número de películas que tratan con una búsqueda imposible, la salida de un mundo que hoy por hoy ve reflejada la globalización en algo más que el sistema financiero y de tele-comunicaciones.
Bob Maconel, el personaje principal caracterizado por un Christian Slater casi irreconocible, comienza la película cuestionando los valores modernos de la sociedad y preguntando si esto es verdaderamente progreso. Maconel presenta esta nostalgia por la época dorada, por tiempos más simples donde el hombre era el hombre y se sabía quién era el enemigo, como una excusa por sus tormentos.
Aunque suave en lo visual “He Was a Quiet Man” presenta algunas realidades (Asesinatos, Suicidio, Soledad, Amor) en forma cruda y bastante fuerte. Con un par de giros argumentales, una breve historia de amor y un toque de morbo, el film se diferencia por un trabajo de cámara inusual y algunas rarezas que desgraciadamente no terminan de convencer.